Comunicado sobre movilización docente

En esta jornada del 05 de febrero del 2026 en la que docentes de todo el país se movilizan reivindicando sus derechos, alzamos nuestra voz como institución comprometida con la educación, la justicia social y el Bien Común, desde la convicción de que la defensa de los derechos es una expresión legítima de ciudadanía y una forma concreta de cuidar la dignidad humana.
La justicia es un principio ético que atraviesa la vida social y que se vuelve especialmente urgente cuando las decisiones públicas afectan a quienes han dedicado su vida al servicio de los demás. Luchar por derechos es un acto de responsabilidad colectiva frente al presente y al futuro del país.
El padre José María Vélaz, fundador de Fe y Alegría, insistía en que “nuestras maestras han de ser las que no solamente enseñen a los niños, sino que sepan levantarse ante la sociedad que las rodea, para exigirle lo que esa sociedad debe darles” (P. J. M. Vélaz, Discurso en la primera graduación de maestras, 1963). Desde esa mirada, entendemos que no puede haber educación transformadora si quienes educan viven en la incertidumbre, el desgaste permanente o la postergación de sus derechos.
La movilización docente de hoy expresa un reclamo que merece ser escuchado con respeto y seriedad. En el debate sobre la Reforma de la Caja Fiscal, resulta indispensable recordar que las políticas públicas deben estar al servicio de las personas, y no las personas al servicio de los sistemas. El equilibrio fiscal no puede construirse a costa de quienes ya han entregado años de trabajo al país.
En sintonía con la Carta Pastoral sobre el Bien Común, ratificamos que “Denles ustedes de comer” es una llamada a asumir responsabilidades y a no trasladar siempre los sacrificios a los mismos sectores. El Bien Común se debilita cuando la justicia se posterga y cuando el diálogo se reemplaza por la imposición.
El padre Vélaz también advertía que “no hay verdadera paz social sin justicia, y no hay justicia cuando se acostumbra a pedirle siempre más a los que menos tienen” (cf. J. M. Vélaz, Educación y compromiso social). Sus palabras siguen iluminando nuestro presente y nos invitan a no naturalizar la desigualdad ni el desgaste de los trabajadores de la educación.
Por ello, expresamos nuestro apoyo a la movilización pacífica de las y los docentes, como ejercicio legítimo de participación ciudadana y como llamado urgente a un diálogo amplio, honesto y responsable. Acompañamos su reclamo por condiciones justas y por un sistema previsional que reconozca la trayectoria, el esfuerzo y la dignidad del trabajo docente.
Creemos en un Paraguay que se construye escuchando, dialogando y cuidando. Creemos que defender la justicia es defender la democracia. Y creemos, con profunda convicción, que cuidar a quienes educan es una de las formas más claras de cuidar el futuro de nuestro país.