Boquerón: una nueva aula que acerca oportunidades donde antes no llegaban

En una zona rural de difícil acceso en Chaco, Fe y Alegría Argentina y la Asociación Civil Monte Adentro impulsan un nuevo espacio de Formación Profesional que ya transforma vidas.

A más de 200 km de Resistencia y a 400 km de Taco Pozo, en el paraje Boquerón, comenzó a funcionar oficialmente un nuevo anexo del Centro Educativo de Fe y Alegría UEGP N° 88.

En el paraje Boquerón, en la provincia de Chaco, comenzó a funcionar oficialmente como Anexo del Centro Educativo de Fe y Alegría UEGP N° 88 de Taco Pozo, un nuevo espacio de Formación Profesional.

La apertura de esta aula es el resultado de un trabajo articulado junto a la Asociación Civil Monte Adentro, organización que desempeña un papel fundamental en el vínculo con la comunidad, identificó el espacio y lleva adelante la convocatoria de participantes, y Fe y Alegría Argentina, institución responsable de garantizar la propuesta educativa y su calidad.

Este nuevo comienzo representa un paso clave para acercar oportunidades educativas a jóvenes y personas adultas de comunidades rurales que históricamente han tenido limitado acceso a propuestas de formación.

108
estudiantes este año
76
mujeres participan
489
personas capacitadas desde 2022

Formación con impacto local

Actualmente, en este espacio se dictan los cursos de Carpintero de Banco, Montador Electricista Domiciliario y Operario Apícola, consolidando un espacio de aprendizaje con fuerte impacto territorial.

Desde 2022, cuando empezó a funcionar el aula en conjunto, ya son 489 las personas que recibieron capacitación. En ese entonces funcionaban cursos no formales financiados por la Fundación Educando, que fueron el germen para contar hoy con una propuesta formal y con titulación oficial.

“Boquerón se encuentra a varios kilómetros dentro de zona rural, lo que implica atravesar largas distancias y condiciones complejas para garantizar la continuidad educativa”.

— Rocío Martínez, directora del Centro de Formación Profesional de Fe y Alegría Taco Pozo

Enseñar adaptándose al territorio

A las dificultades de acceso se suman factores climáticos que impactan directamente en la cursada. Tal como relata Adrián Agüero, profesor del taller de electricidad, las lluvias pueden dificultar el traslado de estudiantes.

“A veces hay semanas de mucho mal tiempo y hay alumnos que no podían llegar. Eso hace que tengamos que ir adaptándonos para no dejar a nadie atrás”.

En ese contexto, la propuesta pedagógica también se ajusta a la realidad del grupo.

“En la dimensión teórica siempre hay mayor dificultad, pero en la práctica se entusiasman mucho; ahí es donde más se comprometen. Por eso tratamos de hacer un equilibrio entre teoría y práctica para que todos puedan involucrarse”.

Para Adrián, que creció en la zona y hoy vuelve como docente, la experiencia tiene un valor especial:

“Ver el interés de los estudiantes y su compromiso me hace sentir que estamos en el camino correcto”.

En contextos donde las distancias, el clima y las condiciones de vida muchas veces dejan a las comunidades al margen, la presencia de un aula, docentes y herramientas para aprender un oficio adquiere un valor profundo.

Porque cuando las organizaciones se articulan con el Estado, la educación logra llegar más lejos, sostenerse en el tiempo y abrir oportunidades reales de desarrollo.

Mirá cómo se vive la formación en Boquerón

En un territorio donde llegar no siempre es fácil, aprender un oficio también es construir oportunidades.

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