PODCAST · VOCES QUE INSPIRAN

Voces que inspiran: Fernando Anderlic en nuestro podcast

«Estamos convencidos de que la educación es la herramienta más poderosa para romper con las cadenas de la pobreza», asegura nuestro Director Nacional, quien repasó su historia personal y los desafíos de Fe y Alegría Argentina a casi 15 años de su llegada a la conducción.

23 de junio de 2026  ·  15 min de lectura

Fernando Anderlic es abogado y ex alumno del Colegio del Salvador, institución de la Compañía de Jesús. Llegó a Fe y Alegría Argentina como voluntario, dedicando inicialmente solo una hora semanal a nuestra organización, hasta que ese compromiso fue creciendo y lo convocaron para asumir la Dirección Nacional. Hoy, a casi 15 años de aquella decisión, lidera nuestra organización que sostiene 52 centros educativos, donde trabajan más de 600 personas y se forman miles de niños, niñas, jóvenes y adultos en contextos de vulnerabilidad.

Fernando fue el invitado de este nuevo episodio de Voces que Inspiran, nuestro podcast, donde conversó con Paula Torres sobre su historia personal, su llegada a la conducción, los aprendizajes de estos años y los desafíos que vienen en los 30 años de Fe y Alegría en el país.

«Uno de los grandes tesoros que tenemos en Fe y Alegría es que nace de la gente y se construye desde la gente» – Fernando Anderlic en Voces que Inspiran de Fe y Alegría Argentina.

Fer, tu historia empieza en la infancia, en un colegio de la Compañía. Contanos ese recorrido, ¿cómo te fue marcando?

Yo creo que todos los que hemos transitado por la educación de la Compañía de Jesús tenemos una marca, una huella que ha quedado en nuestras vidas. Me ha pasado, al ir recorriendo países y al encontrarme ex alumnos de la Compañía, que siempre algo nos identifica, y que creo que tiene que ver con ese deseo de poder aportar algo de nuestra vida para ayudar a la vida del otro. Hay un lema acá que dice que el colegio Del Salvador educa hombres y mujeres para los demás. Entonces, yo creo que esa huella que tiene que ver con el compromiso con la vida del otro es algo que en mi vida ha sido como un horizonte que ha marcado cada decisión que me ha tocado tomar en cada etapa de mi vida. Al momento de hacerme preguntas sobre, bueno, quién es Fernando y qué quiere hacer Fernando de su vida, ese interrogante sobre qué puede aportar Fernando también a la vida de los otros, ha sido algo que ha guiado mi camino.

Después del colegio estudiaste Derecho en la Universidad Católica y te dedicaste un tiempo a la actividad privada. ¿Qué te llevó a buscar algo más?

Como vos decís, estudié derecho y trabajé en el ámbito privado durante 15 años. Me iba bien, pero yo sentía, como vos decís, esa vocecita que me decía:  ¿qué más podés hacer vos?, justamente en sintonía con lo que te decía antes. ¿Qué más podés hacer vos con tus talentos, con tus virtudes y tus defectos, por la vida del otro? Y es así que, buscando, siguiendo esa necesidad de dar algo más es que conocí Fe y Alegría navegando por la web. Me acerqué a quien era el rector del Colegio del Salvador -en aquel momento mi colegio- para preguntarle qué era Fe y Alegría. Él me acercó a quien era el director en aquel momento y me ofrecí como voluntario para trabajar, sobre todo, en las relaciones con los Estados para poder negociar el tema de los convenios que teníamos con cada uno en temas como el pago de las subvenciones. Y esa hora semanal que le iba dedicando durante un año a Fe y Alegría, se fue convirtiendo en algo más grande y más sólido. Porque cuando va conociendo Fe y Alegría, es imposible que no se enamore. Y ese enamoramiento es lo que me llevó a destinar cada vez más tiempo a la organización e ir encontrando también un lugar donde dar respuesta a ese deseo que tenía de dar algo más. Pasado un tiempo, el provincial de los jesuitas de aquel momento me convocó a una reunión, y me preguntó si me animaba a dar un pasito más y asumir la dirección nacional.

Es un lindísimo ejemplo a dónde te puede llevar el voluntariado…

Totalmente. Después de hablarlo con mi mujer, de hablarlo con mis hijos también -porque eran chicos y una decisión como esa involucraba a toda la familia- y de rezarlo, me animé. Nos animamos como familia a dar ese paso. Es así que ya pasaron 14 años de ese sí, que todos los días renuevo con mucha alegría.

«Abarcamos desde los primeros años de vida hasta los más de 80 años. Porque me parece que cada uno, a lo largo de la vida, puede encontrar en Fe y Alegría las herramientas necesarias para nutrirse y para proyectarse. Para soñarse con una vida distinta.» – Fernando Anderlic 

Vos conocés el país entero porque viajás todo el tiempo. Contanos el panorama de Fe y Alegría en la Argentina: su alcance, las provincias y los centros educativos.

Fe y Alegría Argentina, desde su misión institucional, se compromete con la educación de las personas vulnerables. Y es así que, históricamente, fuimos generando centros formales y no formales en Argentina para responder a esa necesidad educativa de las poblaciones más vulnerables, atendiendo justamente los barrios en los cuales, a lo mejor, no existía una escuela pública que lograra dar respuesta a la demanda educativa de esa población. Es así que surge esto de decir: la Compañía de Jesús tiene una respuesta para dar en esta zona y sabemos que solos no podemos hacerlo.

Entonces, ahí es que se van generando esas alianzas, ese poder multiplicador del “nosotros” que es tan importante. Acercarse al Estado, abrirle los ojos y decirle: «en este lugar hay tantos chicos, tantas chicas, que a lo mejor no están pudiendo ejercer su derecho a educarse. Te propongo que lo hagamos juntos. Desde tu lugar de Estado, garante del derecho a educarnos que tienen todas las personas, te proponemos que vos te hagas cargo de lo que es la subvención de la planta orgánica funcional -sería el plantel directivo y docente de una escuela- y nosotros nos comprometemos a construir esa escuela, elegir a los docentes, formarlos y gestionar esa escuela».

Es una modalidad público-privada y con más de 6.000 alumnos en el país, ¿cómo logran sostener a tantos docentes y alumnos? Además de esa articulación entre lo público y lo privado, también se suma toda una comunidad de amigos, padrinos y empresas a este proyecto.

Educar en el mundo actual y en contextos vulnerables es un desafío inmenso y se necesitan muchísimas manos para llevarlo adelante. Por eso, como vos bien decís, está la pata del Estado, la pata de la sociedad civil, y también invitar a otros a que se sumen, a poder aportar algo para que esa realidad que tanto nos duele como país, de tantas personas que viven, a lo mejor, en situación de vulnerabilidad, puedan, a partir de la educación, soñar con una vida distinta, soñar con un proyecto distinto de vida. Estamos convencidos de que la educación es la herramienta más poderosa para poder, justamente, romper con esas cadenas de la pobreza. Entonces, necesitamos de muchos que se sientan llamados a aportar algo y a comprometerse con la vida del otro.

Fe y Alegría siempre nace de una necesidad concreta de la comunidad, no de una decisión propia de instalarse en un lugar. ¿Es así?

Creo que ese es uno de los grandes tesoros que tenemos: que nacemos de la necesidad de la gente y se construye desde la gente. Nosotros nos reconocemos también incapaces de poder generar algo si no lo hacemos desde la necesidad genuina y desde el protagonismo que cada una de las personas puede tener a lo largo de su vida, como para poder transformar algo de la realidad. Transformar su vida y comprometerse con la transformación de la vida de las personas con las cuales convive.

Los 52 centros de Argentina abarcan educación formal y no formal, primera infancia, emprendimiento y formación para el trabajo. ¿Cómo se vive esa amplitud en cada realidad local?

La educación que tratamos de brindar en esos barrios tiene que ver con propuestas del sistema educativo formal -niveles iniciales, primarios, secundarios, formación técnica, educación de adultos- y también programas no formales -centros de primera infancia, clubes de emprendimiento, centros de formación laboral-, que abarcan la totalidad de las edades de la persona. Desde los primeros años de vida hasta los más de 80 años. Cada uno, a lo largo de la vida, puede encontrar en Fe y Alegría las herramientas necesarias para nutrirse y para proyectarse. Para soñarse con una vida distinta. A mí me parece súper interesante y desafiante que cada una de las personas que, a lo mejor le tocó nacer en un contexto vulnerable, descubra que no está condenada a vivir allí, que tiene la posibilidad de educarse. Y eso tiene algo que me parece que es distintivo de Fe y Alegría: en nuestros centros intentamos que la persona se sienta amada y reconocida por Dios. El padre Vélaz decía que Fe y Alegría no nació para crear escuelas solamente, sino para construir el Reino de Dios en esta tierra, sobre todo para las personas más olvidadas y más postergadas.
Y a partir de ese sentirse amado, esa persona se forma, sueña un proyecto de vida distinto. Y lo que a mí me gusta mucho es la idea de que se pueda comprometer con la vida del otro. Nosotros intentamos inculcar, desde los primeros años de la vida, que uno puede salirse del yo y soñar una vida desde el nosotros, comprometerse y ser corresponsable con la vida del otro. Creo que ese es el desafío más lindo y más importante que tenemos en Fe y Alegría: Construir comunidad. Y sentir que yo, también, desde mi pobreza y desde mi riqueza, puedo aportar a la riqueza y a la vida de otros.

De estos casi 15 años, desde aquellos primeros pasos como voluntario hasta hoy, ¿qué aprendizajes te marcaron más?

Aprendí que en medio de la pobreza puede haber mucha riqueza. Aprendí que en comunidades en las cuales faltan muchas cosas materiales, uno también puede encontrar muchísima riqueza personal, muchos valores, mucho compromiso. Yo siempre digo que la mayor riqueza que tiene Fe y Alegría como organización está justamente en las personas, en los cientos de personas que diariamente, en cada uno de nuestros centros, en cada una de las escuelas, aporta su vocación y su vida para la educación de los demás.

En cuanto a logros, yo podría nombrarte un montón porque en estos 15 años creo que, como organización, hemos ido creciendo mucho. Hemos ido encontrando mejores respuestas justamente a esas demandas educativas de nuestras poblaciones, y creo que lo más importante es mantener viva esa llamita de esperanza, de que, a pesar de lo que nos duele vivir todos los días, tenemos ejemplos claros de que el trabajo que hacemos verdaderamente genera transformación en las personas y en las comunidades en las que estamos. Hay ejemplos claros de vidas que se han transformado a partir de una mejor educación que hemos podido construir en todos estos años, justamente, como equipo.

Y esto no depende solamente de una persona. Yo creo que eso también es digno de mención: somos más de 600 acá en Argentina y cada uno tiene algo para aportar. Los logros que hemos conseguido no tienen nombre propio. El «yo» se diluye en un «nosotros». Y eso me parece que es una de las claves en las cuales nos asentamos como organización y nos proponemos seguir construyendo.

¿Cuáles son los desafíos inmediatos en los que hay que poner el foco?

No podemos mantenernos ajenos a los desafíos que presenta hoy nuestro país en materia de índices de calidad educativa, sobre todo en los deciles de población en los cuales nosotros trabajamos. El gran desafío es seguir construyendo una propuesta de calidad articulada, que tenga en cuenta cuáles son las competencias que nuestros chicos y chicas tienen que obtener a lo largo de los años que pasan por la escuela, para que verdaderamente puedan proyectarse a una vida adulta digna. Que puedan acceder a seguir estudiando, a un empleo de calidad, a un emprendimiento de calidad.

Los desafíos del país no son ajenos a nosotros. El tema del mayor compromiso por mejorar los índices de alfabetización y de matemática en el nivel secundario; poder seguir acortando la brecha entre la salida de la escuela y el mundo del trabajo. Creo que esos tienen que ver con los desafíos que tenemos nosotros como organización.

Otro muy importante es seguir construyendo una cultura del cuidado en cada uno de nuestros espacios. Vivimos en una sociedad atravesada por la violencia en múltiples facetas. Y eso de sentirme responsable de todas mis palabras, de mis silencios, de la forma en que convivo con el otro, me parece que tiene que ser también como una bandera que tenemos que cuidar mucho y seguir desarrollando como organización.

Y, en último término, obviamente, seguir fortaleciéndonos desde la sostenibilidad. Seguir proyectándonos y soñando con una Fe y Alegría mucho más sólida desde lo económico y desde los recursos humanos, en el futuro. Eso nos va a seguir permitiendo, el día de mañana, decir: en esto podemos seguir incrementando nuestro trabajo, esto tenemos que corregirlo. Eso nos va a llevar, a lo mejor, a que sea realidad lo que decimos: que el mundo que viene no tiene que ser el mundo que esperamos, sino que verdaderamente tiene que ser el mundo que soñamos.

Fe y Alegría cumple 70 años en el mundo, y Argentina cumple 30 en 2026. ¿Qué mensaje te gustaría dejar para cerrar esta charla?

Agradecimiento. Estoy profundamente agradecido a los miles de hombres y mujeres que han pasado, en estos 30 años, por Fe y Alegría. Por la vocación y el compromiso que han demostrado. Y verdaderamente me parece que, si hoy podemos disfrutar y proyectar la posición que tenemos, justamente tiene que ver con todo el pasado, con toda nuestra historia, que nos trajo hasta acá y que nos va a proyectar a futuro. Así que el mensaje es de agradecimiento, y también de convocatoria, de seguir soñando con más personas que descubran en Fe y Alegría un lugar donde darse y seguir apostando por una educación mejor, para soñar con una sociedad mejor.

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