PODCAST · VOCES QUE INSPIRAN

Mariana Ferrarelli | Educar para un mundo con IA: el desafío de no perder lo humano

La IA ya forma parte de nuestras aulas y de nuestra vida cotidiana. Para Mariana Ferrarelli, directora de Estrategia de IA en Educación de la Universidad de San Andrés, el desafío no es temerle ni idealizarla, sino comprender cómo funciona, decidir de manera autónoma para qué utilizarla y, sobre todo, preservar el valor del encuentro humano. En esta entrevista con Paula Torres, reflexiona sobre educación, tecnología y la responsabilidad de preparar a las nuevas generaciones para vivir en un mundo atravesado por la IA.

7 de septiembre de 2026  ·  10 min de lectura

En el mundo que estamos viviendo, invadidos en mayor o menor escala frente a la inteligencia artificial, ¿podrías darnos tu panorama actual?

Creo que un panorama para quienes somos ciudadanos y ciudadanas de a pie sería bajarnos de este ritmo acelerado que tienen las noticias, todos los días llegan noticias sobre algún nuevo desarrollo, algún nuevo hackeo, alguna crisis de la IA. Me parece que es importante detenernos. Casi que es conceptual la invitación, es frenar, desacelerar.

Creo que nos hace bien, que es sano. Que hay algo ahí de resistencia, como veníamos hablando hace un rato. Sí. Resistir este hype, hype que viene de hipérbole en inglés. Esta cosa toda exagerada, parece que viene la IA a resolvernos todos los problemas, y en la cotidiana seguimos con los mismos problemas o incluso con problemas peores de los que teníamos.

Y toda la expectativa que genera la IA…Desde el que no conoce suficiente y los otros enamorados de la IA. ¿Hay que encontrar ese punto de equilibrio?

Eso es lo más difícil en cualquier ámbito. En el educativo, cuando queremos llevarlo al aula, en la vida personal incluso, o en esta cuestión de los miedos. Parece que tenés que ir por el rechazo absoluto o por la creencia de que la IA es un oráculo divino que te va a entregar la verdad de la vida. Bueno, ni una cosa ni la otra.

 ¿Cuál es tu mirada respecto al ámbito educativo?

La IA ya está en el aula, está en todas las aulas, está en la vida. Hay estudios que ya muestran que el nivel de penetración que tiene y de uso es superintensivo en el caso de los estudiantes, y muy intenso también en el caso de los profesores. Entonces, diríamos que es una realidad que ya está en el aula. Llegó para quedarse. La pregunta es qué tenemos que hacer, cómo abordar el fenómeno. Nos quedan dos cuestiones para ver, que para mí son importantes para el ámbito educativo, pero también para la ciudadanía en general, que yo le digo los usos y el diseño. A nivel del uso, entender cómo funcionan, explorar, según la disciplina, en qué me pueden ayudar. Evaluar qué tipo de uso queremos, si un uso más de tipo burocrático, transaccional, donde le pido, me da y listo, o si quiero ir por una comprensión más profunda de dónde me puede ayudar, de yo decidir de manera soberana, si se quiere, de manera autónoma, en qué le entrego a la IA y qué no. Esa es la parte del uso que está bien.

Hay muchas iniciativas globales, incluso de alfabetización en IA, que que son interesantes y que, por supuesto, que hay que educar a los usuarios y usuarias, docentes, estudiantes, público en general. Pero después hay una contracara, menos visible, que es la del diseño de las herramientas. Tiene que ver con entender de qué modo están creadas y que podrían ser diseñadas de otra manera.

La IA, en general, las interfaces más conocidas, las comerciales, ChatGPT, Gemini de Google, Claude o Cloud, como se le llama, me hablan en 1º persona, me saludan a la mañana, me piden disculpas, me preguntan cómo me siento. Esa es una decisión de diseño, porque no se trata de una persona que realmente tiene un interés en saber de mí. No hay una subjetividad del otro lado con una intención de conocerme, sino que, del otro lado, hay un algoritmo que predice cuál es la próxima palabra posible en un hilo de texto. No es necesario ni que me hable en 1º persona, ni que me salude, ni que me pida disculpas. Su constitución es más matemática que lingüística.

Por supuesto, predice palabras y da la impresión de que entiende el lenguaje -y lo entiende- pero de una manera que no es humana. Esa antropomorfización por diseño, como me gusta llamarlo así. Está diseñada con esa apariencia humana que tiende a confundir a los usuarios, a las usuarias. Sobre todo si se trata de personas muy jóvenes o personas más en en en alguna condición de vulnerabilidad o de una edad muy avanzada que no comprenden la diferencia.

«Las interfaces más conocidas de IA me saludan a la mañana, me piden disculpas, me preguntan cómo me siento. Esa es una decisión de diseño, porque no se trata de una persona que tiene interés en saber de mí. No hay una subjetividad del otro lado. – Mariana Ferrarelli en «Voces que Inspiran» de Fe y Alegría Argentina.

¿Piensan que es un humano…?

Totalmente. Hay una palabra que a mí me encanta, que es discernimiento, porque tiene que ver con eso, con hacer distinciones. Con diferenciar el interior, que es más estocástico, diríamos, estadístico, más matemático, y un exterior que parece que me entiende y me comprende, y en realidad no. Es decir, son sistemas entrenados con todo el conocimiento que está en Internet. Por supuesto que procesan grandísimas cantidades de información y eso tiene un valor.

Una IA que tiene un procesamiento mucho mayor me va a traer un montón de argumentos e ideas para cualquier tema. Para eso me sirve, potencio mis ideas. Pero de ahí a suponer que me puede entender, que me puede dar consejos de pareja, de estudio, de vida, bueno, ahí es donde nos confundimos un poco y es más compleja la situación.

«Hay que saber discernir entre un interior más matemático de la IA y un exterior que parece que me entiende y me comprende. Puedo potenciar mis ideas con la IA pero de ahí a suponer que me puede entender, que me puede dar consejos de pareja o de vida, bueno… ahí es donde nos confundimos un poco» – Mariana Ferrarelli  

Y, sobre todo, este cuidado que hay que tener en ámbitos que, a lo mejor, no tienen la posibilidad de entender el verdadero funcionamiento… ¿Dónde está el beneficio? ¿Dónde está la contra de todo esto?

Sí, de aquí que podríamos pensar que el aula es como el epicentro, en donde no vamos a resolver todas estas cuestiones, pero tenemos muchas oportunidades para brindarle a los estudiantes, a los docentes en formación.

Hablo en general. Aulas en todos los niveles del sistema educativo, incluso en la educación no formal, se convierten en espacios en donde podemos aprender debatir, discutir, intercambiar sobre estas cuestiones, sobre qué nos pasa cuando una IA permanentemente nos incita a la conversación infinita.

La IA predictiva, que es la de los feeds en redes sociales, es la que me recomienda series o libros en plataformas de streaming y de compras y busca que yo esté permanentemente scrolleando porque quiere mi atención. Ese tipo de IA tiene más de 15 años. Esa IA es con la que ya estábamos en contacto previo a la IA generativa. Así como la IA predictiva va por el scrolling infinito, nos quiere enganchar atencionalmente con el scrolling infinito, la IA generativa va por la conversación infinita. No hay un punto final.

Sherry Turkle, una investigadora norteamericana, dice que la IA va por el apego. Ella usa una palabra en inglés que es attachment, idea de engancharte. De tenerte capturado ya afectivamente, emocionalmente. Ya no alcanza con la atención.

Entonces, en este contexto, creo que que la escuela, el aula, incluso en contextos desconectados, en donde podemos hablar de estos temas también, se convierte en ese en ese espacio para conectarnos desde otro lugar, para discutir. Porque si no estamos scrolleando reels o microvideos en una plataforma o conversando con una entidad que no tiene una subjetividad y un interés real por mí.

«Ya no alcanza con la atención. La IA va por el apego, el attachment, esa idea de engancharte. De tenerte capturado afectivamente». – Mariana Ferrarelli  

Y cómo se pierde la riqueza de esto. Del encuentro, de la empatía, de la emocionalidad, del sentimiento, de toda esa carga que una IA no te la puede transmitir por más palabras bonitas que diga.

Totalmente, porque en los intercambios con humanos hay fricción, hay conflicto, hay silencios que a veces incomodan, hay diferencias de opinión porque podemos no estar de acuerdo. Hay enojo, hay incomodidad, que eso la IA no nos lo va dar, no te lo va a dar en ningún sentido. Por diseño no te lo da, porque está, y acá hay muchas pruebas también, investigaciones formales incluso experimentos caseros en donde le hablamos a una IA y en cuanto detecta que nuestra opinión es a favor de determinado tema, nos va a dar la razón y nos va dar argumentos a favor.

Te da siempre la razón y nunca te discute nada…

¡Somos lo más inteligente que hay! Entonces, el aula, una plaza pública, una parada de colectivo o donde sea que ocurra un encuentro humano tiene este condimento distinto de lo imprevisible, de lo que de lo que nos realiza y nos conecta desde otro lugar.

Ese es el objetivo, el horizonte. Las IA cada vez funcionan mejor, cada vez los videos y las imágenes son más realistas. Escriben mejor, se expresan, imitan, clonan la voz humana de mejor manera. Entonces, creo que el horizonte es ese, no tenerle miedo, abrazar la IA en un sentido de explorar y ver en en qué me puede ayudar y qué me puede hacer bien, y en la tarea que sea que estamos realizando que me puede ayudar. Desde personas que están en el ámbito de la salud, en el ámbito del derecho, la publicidad, el periodismo, la arquitectura. Hay usos muy interesantes, pero esos usos ocurren cuando desmitificamos a la herramienta, cuando entendemos que no es ni super poderosa, ni tan humana que me va a ayudar en todo y me va a asistir. Creo que hay algo ahí de tomar cierta distancia, no tanta para para que sea un rechazo absoluto ni tan poquita.

«En los intercambios con humanos hay fricción, hay conflicto, hay silencios que a veces incomodan, hay diferencias de opinión porque podemos no estar de acuerdo. Hay enojo, hay incomodidad y eso la IA no te lo va a dar en ningún sentido. Por diseño no te lo da». – Mariana Ferrarelli  

 Contanos un poco de LAIA, ese Laboratorio de Inteligencia Artificial del que formás parte.

LAIA es un laboratorio abierto de inteligencia artificial. Es una Asociación Civil muy joven, de 2023. Me gusta pensarla como espacio en construcción. Es un espacio que busca construir diálogos entre diferentes disciplinas. Allí, quienes venimos de las ciencias sociales, conversamos con personas del ámbito del software, de la informática, de la programación, de la lingüística, de la historia. Lo interesante de LAIA es que es un espacio inclusivo, en el que, como es abierto, todos podemos formar parte, asociarnos al laboratorio, y luego formar parte de alguno de sus espacios. La IA es una tecnología interdisciplinaria que cruza muchísimos campos. Flavia Acosta, nuestra querida referente argentina, regional, diríamos, global de de IA, ella dice que es una metatecnología, es una tecnología que cruza otras tecnologías. Como la electricidad. Que es necesaria para que otras tecnologías puedan funcionar.

Por ahora estamos en Argentina, con alianzas en diferentes proyectos. Por ejemplo, participamos en una parte del post entrenamiento de LATAM GPT, que es una IA con sede en Chile, pero es latinoamericana, entrenada con matices lingüísticos de Latinoamérica, de nuestra región. Porque lo que pasa con ChatGPT o con estas otras IAs es que fueron entrenadas con material que está en Internet, que en su mayoría está en inglés. Funcionan mucho mejor en inglés que en español. La idea de este otro modelo de «lenguaje local» es poder entrenarlo con corpus locales. Que entienda modi

smos y modos de decir las cosas de los países de la región.

Conversar con nuestros estudiantes para ver dónde están y qué están haciendo con la IA es fundamental. En nivel primario, aunque tal vez no trabajemos con las herramientas, se debe entender que esto es una realidad y que conviene preparar a los niños/as, prepararlas para un mundo con IA. Es importante tener esta conversación y también asumir nuestra responsabilidad de educar para un mundo con IA.

Así como educamos para cruzar una calle y entender los colores del semáforo, y es nuestra responsabilidad transmitir esos cuidados a las nuevas generaciones. La IA tiene un gran potencial, presenta muchas oportunidades para la enseñanza, para el aprendizaje, pero también tiene riesgos, algunos los comentamos. Entonces, tenemos ahí una responsabilidad.

No tenemos que ser especialistas en IA, no tenemos mucho más que eso. Alcanza con tener ese afán de cuidado por nuestros estudiantes. No tenemos que saber las respuestas, las buscamos juntos. Esa cuestión de lo colectivo hoy adquiere otro un nuevo valor. Frente a interfaces que nos interpelan individualmente la conversación también es individual… Hay un plano de lo colectivo que hoy es clave para resistir este hype, como decíamos.

¿Un sueño cortito que tengas tuyo personal dentro del ámbito de la IA?

Bueno, sueño con una IA que que esté al servicio de las personas, una IA que no sea una frontera entre quienes pueden acceder y quienes no, una IA que que funcione bien en todos los idiomas, una IA que respete a los trabajadores que están por detrás programando (hay muchas investigaciones que también encuentran explotación laboral detrás de esos sistemas que se programan), una IA que sea sustentable con el medio ambiente. Por ahí, más que sueño, es una utopía, pero creo que ese tiene que ser nuestro horizonte. Una IA que no hable en 1º persona. Una guía que realmente nos enriquezca y nos convierta en mejores personas y en mejores sociedades.

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