PODCAST · VOCES QUE INSPIRAN
En una nueva edición de Voces que Inspiran, Agustín Podestá, teólogo, director del Departamento de Teología de la Universidad del Salvador y fundador de «Hablemos de Teología» , reflexiona sobre el legado del papa Francisco, los desafíos que plantea León XIV y la oportunidad de construir una sociedad más justa y fraterna. Una conversación con Paula Torres sobre la misión de la Iglesia, la cultura digital, la unidad y la importancia de poner a los más vulnerables en el centro.
15 de octubre · 7 min de lectura
A partir de su experiencia y de sus años de estudio del magisterio de Francisco, Agustín nos invita a mirar más allá de las divisiones y recuperar el valor del bien común, la justicia social y el compromiso con quienes más sufren.
Siempre me interesó la teología. Desde que terminé el secundario, a los 18 años, empecé a estudiarla y siempre me gustó poder compartirla y difundirla, hacerla accesible. Probamos con distintas cosas: blogs, notas y otros formatos. Finalmente, cuando empezaron las redes sociales, encontré un espacio al que también tenía que llegar.
Esto me implicó aprender. No soy nativo digital, tuve que aprender a usar las redes sociales y entender de qué se trataba esta cultura.
Acá hacemos una distinción entre comunicación y pastoral digital. La comunicación institucional de la Iglesia va a seguir existiendo: comunicar las actividades de una parroquia, de un obispo, de los movimientos. Cada uno tiene su comunicación.
Ahora bien, la pastoral digital no busca solamente comunicar un mensaje. Como sucede con otras pastorales, tiene que hablar el lenguaje de la gente que está ahí.
No es lo mismo digitalizar la pastoral que hacer pastoral digital. Digitalizar la pastoral es hacer lo mismo que hacemos habitualmente, pero en las redes sociales. Eso está muy bien y hay que hacerlo. Por ejemplo, subir la homilía de un sacerdote a YouTube. Pero cuando la llevamos a las redes, ¿quiénes la ven? Probablemente, las personas que normalmente escucharían una homilía.
“La pastoral digital tiene que hablar el lenguaje de la gente que está ahí”. – Agustín Podestá en “Voces que Inspiran” de Fe y Alegría Argentina.
La mayoría de quienes habitan los espacios digitales no se quedan viendo un video de diez minutos de un sacerdote hablando. Con suerte, cuarenta segundos, treinta segundos: lo que dura un reel.
Tenemos que hablar ese lenguaje porque quien nos escucha no necesariamente es católico ni alguien a quien ya le interesa la fe. Como Jesús, que iba a buscar a quienes estaban alejados, tenemos que salir al encuentro de quienes no están tan cerca.
Las redes sociales nos lo permiten, siempre y cuando aprendamos a hablarles. La comprensión del mensaje tiene que estar puesta en quien lo recibe. Tenemos que pensar quién nos va a escuchar.
Siempre pongo este ejemplo: un joven está en su habitación a las tres de la mañana, pasa reels, hace scroll y le aparecen veinte videos de cualquier cosa. Bueno, que uno de esos veinte tenga un mensaje sobre Jesús. Que uno de esos veinte esté hecho en un lenguaje que le permita quedarse mirando veinte, treinta o cuarenta segundos y recibir algo de ese encuentro con Cristo que nos cambió la vida a nosotros.
Ese es el desafío de la pastoral digital.
Es importante que quienes escuchan hablar de este tema por primera vez sepan que ya existe un magisterio de la Iglesia sobre la misión en los ambientes digitales. No estamos inventando algo de cero ni siguiendo simplemente una moda.
Después del Sínodo sobre la sinodalidad, Francisco impulsó el estudio de distintas cuestiones, entre ellas la misión en los ambientes digitales. Este trabajo tiene un desarrollo y un reconocimiento dentro de la Iglesia.
También hubo un jubileo específico de misioneros digitales e influencers católicos, distinto del de los jóvenes y de los otros jubileos. Muchas diócesis empezaron a implementar espacios de pastoral digital. En Argentina, la Conferencia Episcopal designó a un referente de la misión digital y se conformó un equipo para trabajar en este tema.
Estamos frente a un terreno que la Iglesia ya asumió y que sigue desarrollando.
En Magnifica Humanitas, León utiliza esa expresión para referirse a la cultura digital. Así como los misioneros de otras épocas llegaban a nuevos continentes, hoy tenemos que hacer lo mismo en el continente digital.
Tenemos que aprender sus lenguajes, sus estructuras y sus contextos. La palabra clave de Francisco, vinculada con la herencia ignaciana, es la inculturación: incorporarnos a esta nueva cultura, que tiene su propia lógica.
No alcanza con llevar a las redes lo que hacemos en otros ámbitos. Tenemos que comprender ese espacio y a las personas que lo habitan.
En la Universidad del Salvador, desde hace aproximadamente diez años, venimos desarrollando grupos de investigación y equipos interdisciplinarios sobre el magisterio de Francisco. Tengo un seminario permanente sobre su magisterio y la Cátedra Laudato Si’. Me he dedicado especialmente a ese tema y también está saliendo un libro sobre su magisterio. ¡Incluso tengo tatuado “Franciscus” en el brazo!
Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente en 2024. Providencialmente, por el tema de la misión digital, me invitaron a un encuentro de misioneros digitales en Roma y pude saludarlo. Antes lo conocíamos como Bergoglio: lo veíamos en las marchas de Corpus Christi y en los encuentros de catequistas. Pero en 2024 tuve la oportunidad de encontrarme con él como Francisco.
Creo que su legado es una bandera que tenemos que seguir llevando adelante.
Me parece importante, sobre todo con los jóvenes, tomar conciencia de que la Iglesia no siempre fue así. La historia nos muestra que las cosas no fueron siempre iguales, ni lo son hoy en todas partes del mundo.
La Iglesia que Francisco nos ha legado y nos ha permitido revivir no es la misma que antes de Francisco. Es un antes y un después.
Yo estudié en la Iglesia de la época anterior y hasta Benedicto y después heredé, o quise llevar adelante, la Iglesia que Francisco soñó. No es la misma.
“La Iglesia que Francisco nos ha legado no es la misma que antes”. – Agustín Podestá en “Voces que Inspiran” de Fe y Alegría Argentina.
Los jóvenes y los adolescentes quizás no tienen conciencia de ese proceso histórico. La única Iglesia que conocieron es la que Francisco dejó. Por eso, tomemos conciencia de ese legado, sepamos aprovecharlo y encauzarlo.
Francisco insistía en la alegría del Evangelio. Tenemos que vivir esa alegría, sabiendo que esta es la Iglesia que Dios quiere para este milenio.
Mucha emoción y mucha alegría. Una cosa es haberlo estudiado durante tantos años y haberlo conocido como Bergoglio, y otra es, después de todo ese recorrido, poder verlo personalmente.
Además, fue un viaje providencial en lo personal. Yo venía de un proceso laboral muy difícil, quizás el peor año que había atravesado, en un ambiente bastante complicado.
Ese viaje me permitió conocer a muchas personas que trabajaban en la misión digital. Después me terminaron ofreciendo trabajo y hoy estoy trabajando en el Dicasterio para la Comunicación.
Fue por las personas que conocí durante ese viaje, con quienes seguimos en contacto, que se abrió ese camino. Mirándolo a la distancia, creo que fue providencial. Dios sabe cómo va haciendo las cosas.
Además, pude viajar con mi esposa y mis dos hijos. Todo el viaje fue una gracia de Dios.
Por un lado, está la cuestión política y diplomática, porque el Papa también es jefe de Estado del Vaticano. Eso corresponde y hay que considerarlo.
Pero para los católicos, y también para quienes no lo son, es un pastor: es el obispo de Roma.
Es importante recordar esto para no caer en una especie de idolatría del Papa. Con Francisco, en buena medida, nos pasó porque nos entusiasmó muchísimo. Pero tenemos que recordar que es el obispo de Roma.
Al mismo tiempo, tiene una voz autorizada, y creo que eso también es parte del legado de Francisco. Él volvió a poner a la Iglesia como un interlocutor válido a nivel universal.
Hoy podemos darnos la oportunidad, con León, de escuchar qué piensa la Iglesia sobre lo que está sucediendo en nuestra casa común: en el mundo, en la cultura digital, en la inteligencia artificial, en la economía, en la política y en el ambiente.
Tenemos que permitir que León pueda hablar de estas cuestiones sin meterlo en las mezquindades en las que metíamos a Francisco en Argentina. Lo llevábamos siempre a la grieta, a las divisiones entre unos y otros.
Francisco no hablaba solamente para la Argentina. Hablaba para la Iglesia universal, desde la tradición de la doctrina social de la Iglesia. De hecho, cuando hablaba de cuestiones sociales, muchas veces retomaba enseñanzas de León XIII, como las de Rerum Novarum, de 1891.
Creo que hay una enorme riqueza en la posibilidad de aprovechar la visita de León para pensar cómo proyectar una sociedad mejor, una ecología integral mejor, y trabajar por el bien común, el destino universal de los bienes y la justicia social.
Cuando nos hemos unido como pueblo, más allá de nuestras diferencias, hemos logrado cosas increíbles. Descubrimos que somos capaces de hacer mucho más de lo que creemos.
Nos pasó con el Mundial de Qatar, nos pasa con Malvinas y con otras cuestiones que nos convocan como argentinos. ¿Por qué con algunas cosas podemos ser un pueblo increíblemente unido y, después, con otras nos dividimos tanto?
Creo que la visita de León puede volver a ponernos en ese lugar, ayudarnos a encontrar un horizonte común.
“La visita de León puede ayudarnos a pensar cómo construir una sociedad mejor”. – Agustín Podestá en “Voces que Inspiran” de Fe y Alegría Argentina.
Busquemos el bien común, el destino universal de los bienes y la justicia social. Caminemos hacia ahí como pueblo, más allá de las divisiones.
Francisco decía que la unidad prevalece sobre el conflicto. Eso no significa negar las diferencias ni los conflictos. Van a existir; en Argentina, mientras haya dos argentinos, habrá una interna. Pero tenemos que lograr que, más allá del conflicto, prevalezca la unidad.
Que podamos unirnos verdaderamente como pueblo para pensar una sociedad mejor.
Se me ocurren dos cuestiones. Por un lado, Magnifica Humanitas señala que todavía existe una inequidad en el acceso a la cultura digital. Francisco también lo decía. Hay personas que todavía no tienen acceso y, dentro de quienes sí lo tienen, hay distintos grados y condiciones de acceso.
Por otro lado, está la importancia de poner a los vulnerables en el centro, de visibilizar a las víctimas y volver a empezar desde ellas.
Cuando hablamos de guerras, marginación, violencias institucionalizadas, injusticia, inequidad o pobreza, a veces se dice que mostrar a la persona que está sufriendo es amarillismo. Pero no: es ahí donde tenemos que mirar. Es ahí donde tenemos que llegar.
Cuando pensamos en la injusticia, muchas veces la miramos desde el primer ministro de un país, desde un presidente o desde un gobernador. Pero la guerra también se mira desde las víctimas.
Cuando vemos a niños que están pidiendo comida porque sus casas fueron destruidas, no estamos haciendo amarillismo. Eso es la guerra. Tenemos que mostrarlo también en la cultura digital, aunque los algoritmos no siempre favorezcan esos contenidos.
Para los cristianos, la guerra tiene mucho más que ver con los niños que lloran porque sus padres fueron asesinados por una bomba que con lo que dice un primer ministro. Ahí está el lugar del cristiano.
Jesús estaba al lado de las víctimas, no estaba con Herodes. Y eso es lo que León también plantea: tenemos que volver a empezar desde las víctimas y mostrar quiénes son quienes realmente están sufriendo las consecuencias de lo que pasa en el mundo.
Como cristianos, nuestro lugar está más cerca de quienes sufren que de las élites y de quienes tienen poder.
“El lugar del cristiano está junto a quienes sufren”. – Agustín Podestá en “Voces que Inspiran” de Fe y Alegría Argentina.
Recordemos el Magnificat, por eso León cierra Magnifica Humanitas con el Magnificat de María.

Allí aparece la esperanza cristiana: los poderosos pueden seguir gobernando, pero no tienen la última palabra, ya perdieron.
Dios está con quienes sufren, con las víctimas, con quienes lloran porque están sufriendo de verdad. Y ahí es donde tenemos que estar.
Voces que inspiran es un espacio de Fe y Alegría Argentina para conocer a personas que, desde sus experiencias, saberes y compromisos, nos invitan a reflexionar y a transformar la realidad.
Fe y Alegría Argentina
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🟫 ODS 17 – Alianzas para lograr los objetivos
Trabajo con Gobiernos Locales, Empresas, Organismos y Redes Internacionales, instituciones educativas, ONGs, Universidades entre otras organizaciones sociales.
🟪 ODS 16 – Paz, justicia e instituciones sólidas
Educación para la ciudadanía, cultura democrática, resolución pacífica de conflictos, formación en DDHH., campañas de Cultura de Paz y Derechos de las personas.
🟧 ODS 10 – Reducción de desigualdades
Trabajo con población personas con discapacidad, jóvenes y personas adultas excluidas del sistema, pueblos originarios, colectivo de la diversidad y población migrante.
🟩 ODS 8 – Trabajo decente y crecimiento económico
Formación técnico-laboral, clubes de emprendimiento, alianzas con empresas para empleabilidad juvenil, entrega de capital semilla para nuevos emprendimientos, formación en competencias para el mundo del trabajo
🟥 ODS 5 – Igualdad de género
Educación con perspectiva de género, prevención de violencias, políticas de protección y cuidado, liderazgo de mujeres en centros educativos, circulo de mujeres en centro comunitarios, campañas de sensibilización y visibilización.
🟨 ODS 1 – Fin de la pobreza
Acceso a educación gratuita en contextos vulnerables, meriendas escolares, becas, apoyo a familias.
🟦 ODS 4 – Educación de calidad
Centros de primera infancia, centro educativos formales con nivel inivial, primario y secundario, centros de formación para el trabajo, formación docente, acompañamiento pedagógico, inclusión educativa.