30 Aniversario · Carta institucional
Una carta de gratitud, memoria y compromiso por los treinta años de la misión educativa en nuestro país.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 3 de junio de 2026

A toda la comunidad de Fe y Alegría Argentina
De nuestra consideración:
El 3 de junio de 1996, en el corazón de Resistencia, Chaco, comenzó a arder la primera llama de Fe y Alegría en nuestro país. Un aula abierta donde terminaba el asfalto, donde no goteaba el agua, donde la ciudad perdía su nombre. Una apuesta pequeña (e improbable para la incredulidad de muchos), como casi todas las cosas que vienen de Dios. Hoy, al cumplir treinta años, lo primero que nace en el corazón es gratitud. San Ignacio nos invita, en la Contemplación para alcanzar Amor, a pedir «un conocimiento íntimo de todos los bienes que Dios comparte amorosamente conmigo» y, por gratitud, poder responder totalmente «en mi amor y servicio» (EE 233). Es desde esa actitud contemplativa, mirando la historia con ojos de fe, que nos dirigimos a cada uno y cada una de Uds.
La memoria es un elemento constitutivo central de la identidad de las personas y de las organizaciones. Vivir el presente solamente, sin la memoria que actualice la historia vivida, no nos permitiría saber quiénes somos ni hacia dónde vamos. Por eso queremos hacer memoria agradecida con nombres y con rostros. En primer lugar, queremos dar gracias a Dios Nuestro Señor, por «llamarnos» a seguirlo en esta obra, porque nada de lo que hemos construido es solo nuestro. En cada maestra que eligió quedarse, en cada niño que aprendió a leer, en cada familia que recuperó la esperanza desde la educación de sus hijos, hay una gracia que nos precede y nos excede.
«Desde Resistencia, esta chispa, como quería el Padre Vélaz sj, llegó a incendio. Un incendio suave, persistente, que alumbra sin destruir.»
Gracias a la comunidad de Resistencia. No podemos hablar de este trigésimo aniversario sin detenernos en Uds. que son la semilla original. Son la primera comunidad educativa en la que Fe y Alegría Argentina aprendió lo que significa educar donde el Estado no llega; donde la pobreza no es estadística, sino que tiene nombre propio; donde los chicos y las chicas tienen sueños que el entorno no siempre les permite concretar. Gracias por haber abierto sus puertas, sus aulas, sus casas y sus corazones. Gracias a todas aquellas familias que confiaron en nosotros cuando todavía éramos apenas una promesa. Gracias a los primeros educadores que eligieron esta senda cuando había caminos más cómodos. Gracias a quienes construyeron literalmente con sus manos estos centros educativos. Gracias a todos los que hicieron posible este sueño.
Gracias a la Provincia Argentina-Uruguaya de la Compañía de Jesús, que nos sostuvo y apoya desde la identidad ignaciana y nos desafía permanentemente a ser instrumentos de una educación que libera, que transforma. Gracias a los sacerdotes y hermanas de distintas congregaciones que han caminado junto a nosotros en estas tres décadas al servicio de la fe y la promoción de la justicia.
Gracias al Estado nacional, provincial y municipal, en sus distintas jurisdicciones y a lo largo de distintos gobiernos, que entendió que la educación popular que encarnamos en cada barrio o asentamiento no es competencia sino colaboración, y que acompañó con recursos económicos y con reconocimiento la tarea que realizamos en Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Jujuy, Salta, San Juan y demás provincias en las que «educamos para transformar» en todo este tiempo. Somos conscientes de que la educación de los más vulnerables es responsabilidad compartida entre el Estado y la sociedad civil. En esa convicción hemos trabajado siempre, y en ella seguiremos.
Gracias a las empresas, fundaciones y organizaciones nacionales e internacionales que creyeron que apoyar económicamente a estos chicos y estas chicas era la mejor inversión posible. Gracias también a cada persona que donó su tiempo, su dinero o su talento sin pedir nada a cambio. Son parte importantísima de nuestra labor cotidiana.
Gracias a nuestros educadores y educadoras, a los equipos directivos, a los representantes legales, al equipo nacional, al personal administrativo y a los voluntarios que cimentaron, fortalecieron y desarrollaron la misión. Encontramos un rasgo común en todos nosotros: las ganas de vivir una vida feliz intentando darnos sin guardar nada, por el bien del prójimo, reconociendo que no hay alegría profunda si no estamos cerca del Misterio. Somos mensajeros de la fe y, al mismo tiempo, mensajeros de la alegría. Dos dones de Dios que son capaces de transformar el mundo. Gracias a las familias y comunidades que son, siempre, la razón de ser de todo lo que hacemos. Uds. no son los destinatarios pasivos de esta obra. Son los protagonistas de su propio futuro. Y nosotros somos privilegiados de acompañarlos.
«Somos una sola familia educativa que aprendió que la fecundidad viene precisamente de esa diversidad sostenida en amor.»
Cuando uno recorre mentalmente el mapa de Fe y Alegría Argentina lo que provoca asombro no es solo la extensión geográfica sino la riqueza de las vidas y de contextos con los que y desde los que trabajamos. Todos distintos, todos iguales en dignidad. Esa diversidad no es un obstáculo para la misión: es la esencia misma. Somos un Movimiento que nació donde la diversidad es la norma y no la excepción. Y hemos aprendido, a veces a los tropiezos, que la unidad que Jesús pide al Padre en el Evangelio de Juan («que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti») no es uniformidad; es comunión en la diferencia. Es la armonía de voces que no se anulan entre sí, sino que se necesitan. Somos fieles a las estrofas de nuestro himno: «… construimos unidos, la esperanza de Dios…» Somos uno, desde el nosotros, porque elegimos serlo cada día.
En Fe y Alegría hemos aprendido a soñar. A veces los sueños se hacen difíciles. La escasez de recursos, las dificultades del quehacer cotidiano, la violencia y la pobreza del entorno, nuestras propias debilidades… con frecuencia producen insomnio. Y a pesar de ello seguimos soñando. Porque soñar no es evadir la realidad, sino ser capaces de trascenderla, transformarla, hacerla surgir. Celebrar treinta años no es mirar el pasado con nostalgia. Es reafirmar un compromiso. Es reconocer que la chispa que se encendió en Resistencia en 1996 todavía arde y tiene todavía mucho por alumbrar.
Hay niños y niñas en la Argentina que siguen esperando que alguien les diga que tienen derecho a soñar. Hay comunidades enteras que esperan una escuela que no las trate como problemas a resolver, sino como potencialidades a liberar. Por ello, nuestra identidad es con la misión: el proyecto de vida de cada uno de nosotros coincide con la propuesta de Fe y Alegría, que es el proyecto de Jesús. Lo conseguiremos haciéndonos hombres y mujeres nuevos para los demás, que se traduce en una propuesta educativa y de promoción social que debe seguir humanizando el corazón, forjando fraternidad y compromiso para que otro futuro sea posible. Dios nos permita seguir transformando corazones, el de nuestros estudiantes, el de sus familias, el nuestro, para la libertad y la justicia. Que podamos mantener viva la memoria de lo que somos y la esperanza de lo que podemos llegar a ser. Que el espíritu de fraternidad que fundó este Movimiento continúe siendo el motor de todo lo que hacemos.
Para todo ello, pedimos a Dios que nos bendiga y que la Santísima Virgen María, nuestra Madre, nos siga cobijando con su manto, para que podamos seguir avanzando juntos en la propagación de esta chispa hacia el incendio cada vez más potente. Con enorme gratitud y con la alegría que da la fe, cordialmente
Fe y Alegría Argentina
Oficina Nacional
Avenida Callao 542, Piso 1º – C1022AAS
Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Email: info@feyalegria.org.ar
Teléfonos: (+54 11) 5199 9486
www.feyalegria.org.ar
🟫 ODS 17 – Alianzas para lograr los objetivos
Trabajo con Gobiernos Locales, Empresas, Organismos y Redes Internacionales, instituciones educativas, ONGs, Universidades entre otras organizaciones sociales.
🟪 ODS 16 – Paz, justicia e instituciones sólidas
Educación para la ciudadanía, cultura democrática, resolución pacífica de conflictos, formación en DDHH., campañas de Cultura de Paz y Derechos de las personas.
🟧 ODS 10 – Reducción de desigualdades
Trabajo con población personas con discapacidad, jóvenes y personas adultas excluidas del sistema, pueblos originarios, colectivo de la diversidad y población migrante.
🟩 ODS 8 – Trabajo decente y crecimiento económico
Formación técnico-laboral, clubes de emprendimiento, alianzas con empresas para empleabilidad juvenil, entrega de capital semilla para nuevos emprendimientos, formación en competencias para el mundo del trabajo
🟥 ODS 5 – Igualdad de género
Educación con perspectiva de género, prevención de violencias, políticas de protección y cuidado, liderazgo de mujeres en centros educativos, circulo de mujeres en centro comunitarios, campañas de sensibilización y visibilización.
🟨 ODS 1 – Fin de la pobreza
Acceso a educación gratuita en contextos vulnerables, meriendas escolares, becas, apoyo a familias.
🟦 ODS 4 – Educación de calidad
Centros de primera infancia, centro educativos formales con nivel inivial, primario y secundario, centros de formación para el trabajo, formación docente, acompañamiento pedagógico, inclusión educativa.