
Área de Comunicación | Fe y Alegría Bolivia
Del 10 al 12 de abril en Madrid, España se vivió el X Encuentro Global de la Red Solidaria de Jóvenes organizado por Entreculturas, donde más de 130 jóvenes de 9 países, entre ellos Bolivia, se reunieron para escucharse, cuestionarse y descubrir que, aunque vienen de realidades distintas, los une un mismo propósito: transformar el mundo que habitan.
Bajo el lema “Yo no soy Fake”, el encuentro puso en el centro el pensamiento crítico como una herramienta esencial para comprender la realidad, cuestionarla y posicionarse frente a los desafíos sociales, políticos y ambientales.
Durante estos días, estudiantes y educadores se sumergieron en talleres, espacios de diálogo y dinámicas de creación colectiva que abordaron temas clave como el derecho a la educación, la igualdad de género, la sostenibilidad ambiental y las migraciones.
En este escenario internacional, representaron a Bolivia Franz Manuel Jaramillo Estrada, de 16 años, de la Unidad Educativa Jorge Araoz Campero de Fe y Alegría en Tarija y miembro del Grupo de Estudiantes Líderes junto a Hilary Nikol Gil Manu, de 17 años, de la Unidad Educativa San Francisco de Borja de Fe y Alegría en Beni, integrante de la Brigada Socioambiental Estudiantil.
Fabiana Sfarcich, RIP Bolivia (Responsable de Iniciativa País) de la Iniciativa de Juventudes, acompañó a estos dos jóvenes bolivianos que llevaron consigo la voz de miles de estudiantes del país. Ambos fueron elegidos no sólo por su liderazgo, sino por su compromiso real con sus comunidades. Franz, con una profunda vocación de servicio, combina su trabajo comunitario, su rol como catequista y su interés por la producción audiovisual para comunicar, inspirar y generar impacto. Hilary, por su parte, representa una juventud consciente y activa en la defensa del medio ambiente, participando en acciones concretas por el cuidado de la “casa común” y promoviendo valores de responsabilidad y trabajo colectivo. Ambos, compartieron sus experiencias, escucharon otras realidades y construyeron, junto a jóvenes de distintos contextos, propuestas que hoy trascienden fronteras.
Todo lo vivido se convierte en acción cuando regresan a sus territorios, a sus unidades educativas, a sus grupos y comunidades. Se transforma en nuevas iniciativas, en conversaciones que despiertan conciencia, en proyectos que movilizan a otros jóvenes.
Franz e Hilary no sólo representaron a Bolivia; asumieron el desafío de ser multiplicadores de lo aprendido, de inspirar a otros estudiantes a involucrarse, a cuestionar, a proponer y a actuar. En ellos se refleja el verdadero sentido de este encuentro: formar jóvenes capaces de transformar su entorno desde lo local, conectados con una red global.
Hoy, esa experiencia ya es semilla. Una semilla que crece en cada idea compartida, en cada valor fortalecido y en cada acción que está por venir. Porque cuando las juventudes se encuentran, se reconocen y construyen juntas, no solo imaginan un mundo diferente: empiezan, paso a paso, a hacerlo posible.
Los talleres fueron espacios de aprendizaje, y transformación. En ellos, las y los participantes intercambiaron experiencias, confrontaron ideas y construyeron propuestas desde sus propias realidades. A través de metodologías participativas, se fortaleció la capacidad de análisis crítico, el trabajo en red y el compromiso con la acción colectiva. Incluso, las reflexiones se trasladaron a lo práctico mediante actividades dinámicas y movilizaciones que alzaron la voz por una información más consciente y responsable.
Pero el encuentro también se vivió desde lo humano, desde lo cotidiano. La inauguración marcó el inicio de una experiencia cargada de sentido; la visita a las oficinas de Entreculturas permitió conocer de cerca el trabajo que sostiene esta red; y la noche cultural se convirtió en uno de los momentos más significativos, donde cada país compartió su identidad, sus raíces y su manera de ver el mundo. En ese intercambio, Bolivia brilló con su diversidad, recordando que lo local tiene un valor imprescindible en lo global.




