A los miles de corazones que forman parte de Fe y Alegría en Bolivia, a los millones de estudiantes que pasaron por nuestras aulas y a todas las personas que hoy se suman a esta celebración:
Hoy celebramos 60 años de vida y servicio. Son seis décadas de compromiso con la educación pública boliviana. Quiero rendir homenaje a quienes, hace sesenta años, tuvieron la valentía de soñar con una educación diferente y trabajaron para hacerla realidad. Gracias a todas las personas que ayudaron a construir no sólo las primeras escuelas de Fe y Alegría, sino también una propuesta educativa integral, transformadora y humana.
Nuestro camino no siempre fue fácil, pero seguimos adelante abriendo camino donde no lo había, inspirados en las enseñanzas de Jesús y otros grandes maestros y maestras que nos dan fortaleza en las dificultades. Hoy reafirmamos nuestra misión educadora y reconocemos a quienes día a día entregan su tiempo, esfuerzo y vocación.
Durante estos 60 años hemos crecido en presencia, calidad y compromiso. Nuestro corazón está presente en muchos rincones y ciudades de los nueve departamentos del país. Formamos una comunidad de más de 300.000 participantes en diversas modalidades educativas desde la Primera Infancia hasta la educación de personas adultas.
Hemos crecido tanto, que hoy Fe y Alegría Bolivia es la Fe y Alegría más grande del mundo y un referente nacional e internacional. Pero nuestro mayor logro no son las cifras, sino las historias de vida y de superación que logramos construir día a día en nuestros centros y programas educativos.
Porque Fe y Alegría somos todos: los estudiantes que llegan cada día con sueños y alegría; las familias de niños y niñas con discapacidad, las y los docentes que educan con esmero y creatividad y todas nuestras comunidades educativas. Fe y Alegría son también los equipos técnicos, directivos y administrativos, los voluntarios y las congregaciones religiosas que suman su corazón al nuestro.
Un especial agradecimiento a nuestros aliados dentro y fuera del país, en esta misión compartida. Hoy más que nunca queremos recordar que la educación es responsabilidad de todos para construir una sociedad más justa, inclusiva y solidaria, donde cada persona alcance su máximo potencial, viva dignamente y sea agente de cambio.
Que nunca perdamos el entusiasmo y la capacidad de soñar, de servir y de creer en la fuerza transformadora de la educación, como el mayor acto de valentía y esperanza en un presente y futuro mejor. Porque educar es favorecer la plenitud humana
Yerko Camacho
Director Nacional – Fe y Alegría Bolivia
