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En el muelle de Tucupita se ven dos embarcaciones, una de color nieve con el logo Fe y Alegría, y la otra de los misioneros de la Consolata. Estas embarcaciones zarparon lentamente llevando al equipo de Fe y Alegría Educomunicación adentrándose en vastos laberintos del río Orinoco, cruzaron muchos caños con férrea voluntad en el corazón y las manos, la única intención persistía, la de encontrarse con las comunidades indígenas de la tierra del agua, cuna de la comunidad warao. 

A la orilla del río Orinoco, en pleno Estado Delta Amacuro, encontramos una vasta zona remota y de difícil acceso en las puertas del océano Atlántico en la parte suroriental de Venezuela. Allí habitan más de 40 mil personas, la mayoría de ellas son indígenas de la etnia warao.

El ruido de los motores de las dos lanchas retumbaba rompiendo el leve silencio de la selva y agitando la tranquilidad de aves y animales. En su interior, 24 corazones vibraban como un tambor, con grandes expectativas, sueños, e ilusiones: Luis Sánchez, Carlos Alaña, Yelitza Guillen, Nahir Cabrera, Rosidalia Centeno, Joyce Moreno, Gisela Rojas, Miller Alba, Ángel Enciso, José París, Zulma Osuna, Alcira Ramírez, Carlos Alcalá y Melba Alcalá. Por la oficina local también acompañaron Francisco Pérez, Adner Ramos, Eudo Torres, Diógenes Colina, Amador Medina, Janeth Blanco, Zairubis Medina y Carmen Morantes. 

Durante el viaje intercambiaron sentimientos de asombro por el exótico paisaje y en algunos casos elevaron oraciones a Jesús, El Cristo y a Ka Nobo, el Dios de la comunidad warao para que los cuidara durante la travesía por el río. 

Luis Sánchez, director nacional de Fe y Alegría Educomunicación, afirmó: “nuestra presencia en los caños busca fortalecer el trabajo y el compromiso de Fe y Alegría con las comunidades indígenas, seguir apoyando el proceso educativo intercultural bilingüe, ampliar nuestro servicio en las comunidades hacia la media técnica y profundizar nuestra amistad con los pueblos indígenas”. 

El profesor Sánchez resaltó que la fortaleza del equipo de Educomunicación de Fe y Alegría radica en el trabajo de la oficina de Tucupita integrada con 90 % de personal warao que hablan su propio idioma, sienten la cultura, y se comprometen con su comunidad a seguir trabajando por el derecho a la educación. 

23 años comprometidos con los pueblos del agua

Fe y Alegría Educomunicación está presente en la zona Delta Amacuro desde hace 23 años y actualmente atiende a nueve comunidades y más de 400 participantes a través de una educación intercultural y bilingüe. Por ello, se ratifica el compromiso por garantizar el derecho de las poblaciones indígenas a recibir educación de calidad, oportuna y pertinente.

Lejos de las señales de internet para celulares y computadoras, televisión, carreteras asfaltadas y la comodidad de la ciudad, sigue el viaje del equipo de educadores y educadoras por más de 6 horas en una inmensidad llena de sol, manglares, fauna exótica, monos llorones, calor y emociones. La meta se traza en cada viaje, llegar a tiempo a las comunidades de Araguaimujo, Nabasanuka, Dijarukabanoko y sectores de Barejana, Musimurina y la Boca.

Son 3 horas o más por río, a lo lejos se divisa un lugar de árboles, casas sencillas hechas sobre palos, palafitos, chinchorros, donde se escucha el trinar de pájaros y se siente la tierra mojada. Se trata de la comunidad Araguaimujo, municipio Antonio Díaz, un territorio de unas 1.200 personas. 

Hospitalidad en medio de las carencias

Carlos Alaña, subdirector nacional de pedagogía, comentó sentirse impresionado al describir su experiencia por los caños: “Me impresiona como en medios de las dificultades, cada una de las personas que conforman Fe y Alegría Educomunicación en Tucupita le ponen amor, vocación y pasión al trabajo educativo”. Continúa su testimonio: “me quedo conmovido por la capacidad de las comunidades indígenas de resistir y no rendirse ante la adversidad. No es un ambiente triste a pesar de la dura realidad, no es un ambiente tenebroso, vi mucha esperanza.” 

El equipo siguió navegando para llegar a los caños donde fueron recibidos con alegría, esperanza y hospitalidad por el pueblo warao con quienes dialogaron a través de asambleas sobre la propuesta educativa intercultural, los retos a priorizar y las posibilidades de trabajo conjunto. 

El recorrido de estas comunidades facilitó identificar las oportunidades que van a permitir la ampliación de los servicios educativos, continuar el proceso de alfabetización, ofertar una primaria certificada, capacitación laboral, formación socio productiva así como un crecimiento en centros educativos que potencian la radio educativa en tierras warao. 

Hablar de Fe y Alegría en Delta Amacuro es pensar en educación, cursos, compromiso, acompañamiento, emprendimiento, derechos de la naturaleza y una emisora de radio en la frecuencia 92.1 FM, donde se dejan escuchar las voces de la comunidad, se promociona la cultura, el diálogo intercultural, el cuidado de la casa común y la construcción de una cultura democrática. 

El corazón se nos puso chiquito 

Alcira Ramírez, docente e investigadora comenta: “ir al Delta del Orinoco fue una experiencia indescriptible. Estar allá y convivir con la comunidad warao para lo que estamos en Fe y Alegría resultó muy significativo porque nuestras prioridades educativas están en la atención de los sectores olvidados y excluidos”. 

El acompañamiento que facilita la valoración del potencial en la agricultura y el futuro que esto dibuja nos ofrece esperanza sabiendo que hay fuente de vida y posibilidades de superar las dificultades sin dañar la tierra, todo lo que es habilitado gracias a la educación en las comunidades. 

La profesora Ramírez, con emoción, señala: “me alegró la sonrisa de la gente al darnos la bienvenida y soñé con una propuesta educativa intercultural de encuentro, de solidaridad, sin pasar por encima de la cultura indígena”. 

Para Nahir Cabrera, del equipo de proyectos de Fe y Alegría, conocer la realidad deltana significó mucha emoción y compromiso. Lo expresa de la siguiente manera: “para las personas que estamos frente a una computadora, sacando cuentas, revisadas facturas, analizando presupuestos, números, administrando recursos, llegar a estos territorios resultó una experiencia increíble. El corazón se me puso chiquitico. Nos tocó vivir en terreno lo que siempre observábamos en pantalla. Ver que los más necesitados son los más desprendidos, solidarios y nos atendieron con amor, nos dieron sus casas, nos mostraron sus tradiciones. Ver lo difícil que es llegar hasta allá, constatar la dura realidad y sentir la esperanza me llenó de orgullo trabajar en Fe y Alegría”. 

Fe y Alegría Educomunicación está presente en 19 estados del país con 23 radios educativas, ofrece alfabetización, educación básica, capacitación laboral, Bachillerato en menciones como: Servicios de Salud, Mantenimiento Mecánico, Agroecología, Informática y Educomunicación.

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