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Fe y Alegría ofreció balance sobre cierre del año escolar 2020-2021

Fe y Alegría Venezuela ofreció una rueda de prensa para dar a conocer el balance obtenido al cierre del año escolar 2020-2021. Unos 117 mil alumnos, pertenecientes a los programas Escuela, IRFA, Capacitación Laboral y Educación Universitaria, representan el 100% de la matrícula del Movimiento de Educación Popular.

 

En medio de las dificultades, con dedicación y creatividad, se logró atender al 85% de la matrícula, así lo expresó el sacerdote jesuita Manuel Aristorena, director general de Fe y Alegría Venezuela. “Me invaden dos sentimientos, uno de profunda satisfacción porque podemos decir que Fe y Alegría ha cumplido; pero el otro sentimiento es de profunda tristeza porque a pesar de los esfuerzos, no hemos podido llegar a unos 17 mil alumnos, que representan el 15% de nuestra población estudiantil”.

 

Aunque las condiciones cada día eran más duras, el compromiso los obligó a ser creativos, utilizando novedosas estrategias y todos los medios posibles: la radio, el internet, la semipresencialidad en las aulas y, en algunos casos, la visita domiciliaria de maestros. “Todo se hizo con felicidad y satisfacción, al estilo de Fe y Alegría, cultivando valores y espiritualidad”, añadió el padre.

 

Gracias al apoyo de organizaciones nacionales e internacionales, de los 107 mil alumnos que forman parte del programa Escuela, se logró la entrega de bolsas de alimentos a casi 26 mil alumnos, mejorando la calidad de vida del estudiante y su núcleo familiar.

 

Somos Todos Maestros

 

La campaña ha tenido una intencionalidad, prosiguió el director, “que las familias asuman la responsabilidad de enseñar, de apoyar a los estudiantes y al personal docente en los procesos de aprendizaje, que comprendan los esfuerzos que genera el trabajo de enseñar”.

 

Destacó que se han realizado esfuerzos para que los maestros mejoren sus condiciones laborales, y definió como “miserables” los sueldos y salarios del personal de las escuelas. La mejora de los ingresos salariales dependerá de la contratación colectiva que establezcan los gremios con el Ministerio de Educación a fin de lograr unos sueldos cónsonos con el gran trabajo de los docentes. A pesar de las dificultades, el que haya habido presencia, ganas, entusiasmo, creatividad, es algo que llena de satisfacción”, agregó.

 

Misión en 177 escuelas de 19 estados del país

 

Yameli Martínez, Coordinadora Pedagógica Nacional de Ciudadanía del Programa Escuela de Fe y Alegría expresó que, en medio de las dificultades, el año escolar 2020 – 2021 fue gratificante. “Con 177 escuelas distribuidas en 19 estados del país, culminamos el año con 7.869 trabajadores; 5.490 forman parte del personal directivo y docente y 2.379 son miembros del personal administrativo y obrero”.

 

La coordinadora resaltó el logro de haber podido mantener el personal en las escuelas, tomando en cuenta que 35% del personal renunció durante el periodo escolar y los que se quedaron han sufrido las consecuencias de una muy baja remuneración, situación que ha traído desmejoras en sus condiciones de vida. “Que se hayan quedado y apostado a Fe y Alegría es un logro”.

 

Otro aspecto a destacar es el apoyo recibido por parte de aliados a través de programas y proyectos. “Hemos podido atender medianamente a los estudiantes y al personal de las escuelas, generando algunos beneficios como bolsas de comida, pago de pasajes, adquisición de dispositivos tecnológicos para centros educativos que no contaban con servicio de internet, celulares para docentes que no tenían dispositivos móviles, ayudas para el pago de las rentas móviles, entrega de implementos de bioseguridad como tapabocas, alcohol y gel antibacterial”.

 

Con Dios en el Camino, Salvemos la Educación

 

“Se garantizaron espacios de formación para nuestro personal, como educación de emergencia, uso de estrategias multimodales, uso responsables de las redes sociales, ofimática, estrategias socioemocionales, nuevas herramientas de planificación, defensa y promoción de derechos humanos, a fin de brindar el mayor bienestar a nuestros estudiantes”, apuntó la coordinadora.

 

Yameli Martínez agregó que dentro del programa de formación, se garantizó el desarrollo de la espiritualidad a través del programa Con Dios en el Camino. “Casi 4 mil miembros participaron en este proceso de formación y discernimiento”.

 

Promover de forma categórica el derecho a la educación a través de la campaña “Salvemos la Educación” permite lograr incidencia ciudadana en nuestras escuelas. “Sabemos que las escuelas de Fe y Alegría son subvencionadas por el Estado para el pago de sueldos y salarios, pero son muy bajos y las condiciones de vida de nuestro personal se han visto afectadas; hemos tenido que desarrollar actividades para incorporar a las familias y las comunidades, todos somos responsables de la educación de los niños, niñas y adolescentes, todos debemos aportar a fin de garantizar la construcción de las nuevas generaciones”, finalizó la coordinadora del programa Escuela.

 

“La providencia de Dios me permite seguir educando”

 

Basby González es docente del colegio Padre José María Vélaz de Fe y Alegría, ubicado en Caricuao, Caracas. Con 15 años de servicio, expuso su testimonio:

 

Ser docente en este contexto de emergencia tan compleja ha sido demandante en lo emocional y profesional; a pesar que trabajamos mayormente a distancia, no se me hizo fácil: los tiempos, recursos, metodologías y situaciones específicas como la pandemia me agobiaron, las cifras de contagio eran tan altas que me generaban ansiedad y temor, muchas veces me tocó dejar el miedo a un lado y junto al equipo ir a la escuela para poder servir a la comunidad estudiantil.

 

La situación económica del país tuvo un gran peso pues mi ingreso salarial es insuficiente, el salario no compensa el trabajo que realizamos día a día, sin contar que las quincenas nos llegan a destiempo. Para ir a la escuela en semana flexible se debe tener efectivo para el pasaje, a veces gasto la quincena en alimentos y cuando saco cuentas ya no tengo para los gastos de traslado.

 

Esta situación como docente me ha dolido mucho, pues dediqué años de mi vida para formarme. Recuerdo que, hace un par de años, con mi salario de auxiliar de preescolar como docente no graduado, pude financiar mi carrera universitaria y aportar para los gastos de la casa. Ahora, con un postgrado y trabajando doble turno no cubro una semana de alimentación. La quincena solo me alcanza para algunos alimentos de la cesta básica, es decir que ni salud, ni vestimenta, ni recreación, están contempladas en mi presupuesto.

 

Muchos docentes seguimos en las aulas pero no por el salario económico sino por el salario emocional. En mi caso no abandono la educación por el juramento que hice cuando recibí mi título, además siento que con mi trabajo doy esperanza y ánimo a una población que está igual de vulnerada.

 

La providencia de Dios me permite seguir educando, es mi respuesta cuando preguntan de cómo hago para sobrevivir porque lo he experimentado de cerca. El que está al servicio del necesitado no le falta el pan en su mesa. No es justo que los docentes seamos tratados de esta manera, que tengamos que aceptar tanto maltrato psicológico, emocional, y laboral.

 

Aprovecho la oportunidad para pedir a las autoridades competentes que escuchen a los docentes, que valoren nuestros trabajo porque en estos tiempos de educación a distancia nosotros también hemos sido héroes, estamos salvando la educación de nuestro país. Además considero que siempre hemos sido héroes porque somos formadores de las demás profesiones. Confío en Dios que pronto disfrutaremos de mejores condiciones salariales porque además de ser un derecho lo merecemos.

 

Maestros en tiempos de pandemia

 

Damián Quiroz es profesor de ciencias sociales de la Escuela Técnica Industrial San José Obrero de Fe y Alegría, ubicada en Antímano, Caracas. A su juicio, los maestros han tenido que reinventarse en estos tiempos de pandemia, desarrollando estrategias innovadoras, intentando dar un salto al mundo digital, en medio de dificultades económicas y la situación que atraviesa el país.

 

“La comunicación entre el maestro, el estudiante y su familia ha sido compleja, en nuestro caso, la escuela se encuentra en Antímano y la conectividad es muy escasa; tomando en cuenta que no todos los alumnos poseen teléfono inteligente, eso hizo que los docentes estableciéramos comunicación a través de mensajes de texto, visitas domiciliarias, en otros casos, asistiendo a las aulas, cumpliendo las medidas de bioseguridad, siempre buscando comunicarnos de forma efectiva con la comunidad estudiantil”, resaltó el profesor.

 

Crecen las dificultades y Fe y Alegría siempre dice presente

 

“Al culminar el año escolar podemos afirmar que dar lo mejor que tenemos para que esos niños y jóvenes crezcan, se formen, sean gente de bien, con valores, es algo que nace de nuestra fe en Dios que nos empuja y la alegría profunda de la labor cumplida”, puntualizó el director general.

 

Ante la interrogante sobre cómo se prepara Fe y Alegría para un posible retorno a las aulas, destacó que deben existir condiciones nacionales a fin de lograr la inmunidad contra la pandemia, aplicando las vacunas para el personal de la escuela y los estudiantes.

 

El padre Manuel Aristorena agradeció a Dios por su inspiración y su espíritu, y, por supuesto, a todo el personal obrero, administrativo, docente y especializado, al hacer posible que culminaran el año escolar con la convicción de que Fe y Alegría cumplió y seguirá cumpliendo. “Aunque crezcan las dificultades, Fe y Alegría siempre dice presente; obras son amores y la educación debe ser prioridad en las políticas públicas de la Nación”, finalizó.

 

María Eugenia Rondón

 

A continuación la transmisión completa de la rueda de prensa.

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