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Fe y Alegría sigue siendo un corazón que late y da vida en cada rincón del país

El Movimiento de Educación Popular y Promoción Social Fe y Alegría cumple este 5 de marzo 67 años. Este viernes 4 sus principales directivos encabezaron una rueda de prensa con medios nacionales en Caracas.
El Padre Manuel Aristorena director general, Noelbis Aguilar, directora nacional del programa Escuela, y la religiosa María Isabel Quiroz, directora de la escuela María Auxiliadora en Petare hicieron un llamado a un pacto nacional entre todos los miembros de la sociedad, empresarios, comunidades, estudiantes y el gobierno con la intención de superar los problemas que afectan a la educación.

El padre Aristorena anunció que desde Fe y Alegría se viene impulsando la creación de un Observatorio de la Educación «para medir y observar», la dinámica educativa «y no es precisamente para mirar únicamente lo malo», interesa observar las buenas prácticas educativas, registrar las fallas y proponer soluciones.
Pero aprovechó el momento también para compartir sus críticas reflexiones. En primer lugar apuntó que la «educación no tiene dolientes. No le duele a los poderes públicos, a las familias, a la sociedad». Cuestionó que en los actuales momentos existe más de «un millón de venezolanos fuera de las escuelas y tecnológicamente estamos muy atrasados».
Dijo no entender que en algunas comunidades del país se acepten «que funcionen escuelas destartaladas».

El jesuita abogó también para que desde la exigencia respetuosa desde el Estado «mejorar y reivindicar las condiciones salariales dignas de los maestros y de las escuelas».
67 años educando en Venezuela
Aristorena, refirió que en estos 67 años llega el momento de agradecer «a Dios, los maestros, a las familias, a los participantes, aliados y a la AVEC, Asociación Venezolana de Educación Católica» por sus contribuciones al crecimiento de Fe y Alegría.
Recalcó que desde 1955, cuando se fundó la primera escuela por el P. José María Vélaz y Abraham Reyes en el 23 de Enero de Caracas, y mucho más en este contexto «Fe y Alegría es una oportunidad para la esperanza en acción».

 

La organización educativa nació el 5 de marzo de 1955 en lo que hoy es el 23 de enero en Catia, Caracas. Las primeras clases se impartieron en una casa sencilla que regalaron al obrero Abrahán Reyes y su esposa Patricia para que los niños y jóvenes del barrio pudieran tener una escuela. Comenzaron con una matrícula de cien niños, niñas y adolescentes sentados sobre el piso, pues no tenían ni sillas ni pupitres.

Desde sus inicios Fe y Alegría fue el resultado de la solidaridad de los pobres. El P. José María Vélaz, Abraham Reyes y su esposa Patricia, el grupo de universitarios, la multitud de colaboradores, las religiosas y la comunidad desde casi los inicios se hicieron cargo de escuelas. Desde entonces, cada año Fe y Alegría ha ido creciendo gracias al amor, la esperanza y el trabajo de la gente sencilla que habita cerca de los centros educativos.
Aristorena recordó que hace 3 años el Movimiento declaró la emergencia educativa en sus 4 programas de atención y luego de un primer balance concluye que «seguimos en crisis, el siglo 21 no puede ser el siglo 20. Ahí tenemos que ver cómo vamos mejorando», requerimos tecnologías, y buenos salarios para el personal docente».

Un maestro debe ganar 400 dólares

La profesora Noelbis Aguilar directora del  Programa escuela  al referirse a lo que debe devengar un docente, no solo de Fe y Alegría, sino también de todas las instituciones en el país. Actualmente un maestro no supera los 30 dólares mensuales por sus ingresos. Las instituciones deben evaluar la posibilidad de llevar el salario a 400 dólares y crear condiciones dignas para la labor educativa.

 

La directora nacional del programa Escuela señaló que uno de los principales escollos que han experimentado en los últimos tiempos «es la deserción de docentes en los niveles de educación media general y media técnica» por las bajísimas remuneraciones.

 

Otro de los problemas que sobresalen en su balance, producto de la pandemia, es «la pérdida de los aprendizajes fundamentales como el razonamiento lógico-matemático y de lecto- escritura en los estudiantes, sobre todo de los primeros años».

 

Ante ello, Fe y Alegría ha respondido con un  «un plan de nivelación para posibilitar que los estudiantes remonten estas dificultades».

 

La directora del programa escuelas dijo:  hoy con los cuatro programas que tenemos en el país estamos atendiendo a 121.591 participantes.

 

Destacó que a pesar de las dificultades en las 177 escuelas que coordina este programa de la institución han podido atender a 103.408 estudiantes.

También mencionó que en el programa de educación de jóvenes y adultos que desarrolla el Instituto Radiofónico Fe y Alegría, IRFA, se acompañan a 13.599 participantes en los más de 140 centros comunitarios de aprendizaje.

 

En el programa de Capacitación se atienden a un poco más de 2 mil jóvenes que han abandonado sus estudios regulares. Mientras que en el programa de Educación Universitaria participan 2.551 estudiantes.

 

Aguilar igualmente resaltó el papel clave dentro del servicio educativo de Fe y Alegría del Centro de Formación e Investigación Padre Joaquín así como de los programas Madres Promotoras de Paz y de Ciudadanía.

 

La comunidad herramienta fundamental

Por su parte, la hermana María Isabel Quiroz, puso énfasis en la responsabilidad de las comunidades para el cuidado y mantenimiento de sus escuelas, sus maestros y sus estudiantes.

 

A través de su trabajo en Petare, Miranda, que ha llevado desde hace casi 30 años, la religiosa compartió en la ronda varias experiencias comunitarias que han permitido que en contextos como este se preserve el derecho a la educación de calidad.  Han tenido que dialogar con la comunidad para poder ayudar a los maestros más allá del sueldo que estos perciben como docentes de la institución.

 

Tenemos que ser Patricia y Abraham Reyes. Pongámonos en Esperanza en Acción para rescatar la educación. En la pobreza, en la precariedad, en las dificultades, sí se puede defender lo que es de la comunidad. Hay que proteger a las instituciones que nos están dando vida, se refirió la hermana María Isabel Quiroz.

 

La comunidad herramienta fundamental

Por su parte, la hermana María Isabel Quiroz, puso énfasis en la responsabilidad de las comunidades para el cuidado y mantenimiento de sus escuelas, sus maestros y sus estudiantes.

 

A través de su trabajo en Petare, Miranda, que ha llevado desde hace casi 30 años, la religiosa compartió en la ronda varias experiencias comunitarias que han permitido que en contextos como este se preserve el derecho a la educación de calidad.  Han tenido que dialogar con la comunidad para poder ayudar a los maestros más allá del sueldo que estos perciben como docentes de la institución.

 

Tenemos que ser Patricia y Abraham Reyes. Pongámonos en Esperanza en Acción para rescatar la educación. En la pobreza, en la precariedad, en las dificultades, sí se puede defender lo que es de la comunidad. Hay que proteger a las instituciones que nos están dando vida, se refirió la hermana María Isabel Quiroz

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