
Javier Barrios | Fe y Alegría Venezuela
En el marco del 70 aniversario de Fe y Alegría, la organización propició encuentros de diálogo y reflexión sobre el presente y futuro de la institución partiendo de la premisa de su fundador, el P. José María Vélaz, S.J.: “La educación es semilla de futuro; estamos llamados a construir caminos nuevos con manos que emprenden, mentes que innovan y corazones que cuidan”.
Por ello, durante el “Foro Pedagógico Nacional: Retos y desafíos de la educación popular en Venezuela”, con la moderación de Frank Peña, periodista del programa Fe y Alegría EduComunicación, se reflexionó sobre la incorporación de herramientas tecnológicas con una ponencia titulada “Mirando hacia el futuro”.
El panel estuvo conformado por reconocidos profesionales que aportaron sus experiencias y visiones sobre innovación, tecnología y aportes para el porvenir: Claudia Valladares, directora y cofundadora de Impact Hub; María Victoria Díaz, directora de Smartbase Group y Agrocognitive; Mariana González, directora y cofundadora de Kurios; y José Balza, director y cofundador de Kurios.
Claudia Valladares destacó la importancia de conectar con el propósito de la organización: «Emprender es resolver problemas. Es ver la vida y ver los problemas y no sentirte abrumado ni derrotado, sino entender que en esos problemas hay oportunidades».
Según la especialista, la escuela debe mirar los problemas de su comunidad, ya que «si la escuela no resuelve problemas de la comunidad, no está sirviendo al propósito». Para lograrlo, es crucial desarrollar habilidades blandas como la creatividad, la comunicación, el pensamiento crítico y la resolución de problemas. En un mundo VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo), la capacidad de aprender, desaprender y reaprender es la clave para la vigencia institucional.
Por su parte, María Victoria Díaz, experta en Inteligencia Artificial (IA), abordó cómo integrar la IA en el aula sin perder la esencia humana. Díaz desmitificó la IA, calificándola como una «herramienta poderosa» y un «aliado indispensable» para potenciar al docente y al alumno.
Aseguró que la IA permite personalizar el aprendizaje ofreciendo tutorías adaptadas al ritmo y necesidad de cada alumno, y automatizar tareas repetitivas, liberando al docente de la corrección de exámenes y la preparación de material básico. Díaz subrayó que el tiempo liberado es vital para que el docente pueda «conectarse con su esencia humana» y hacer la labor que la IA no puede reemplazar: la empatía, la conexión humana y la transmisión de pasión.
«Es el docente quien dirige el proceso, es el docente quien establece el propósito, y es el docente quien le da ese toque humano que necesita el aprendizaje», afirmó.
Al respecto, Mariana González reflexionó sobre cómo llevar la innovación más allá de las aulas y extenderla al entorno que rodea a las escuelas. “Con una historia de 70 años, Fe y Alegría continúa mirando hacia adelante, reafirmando su compromiso con la transformación social a través de una visión innovadora y participativa”, afirmó.
González destacó que la clave para expandir la innovación en la comunidad radica en que esta sea abierta, permitiendo la participación activa de todos los actores: alumnos, docentes, padres, vecinos y emprendedores. La escuela, en este sentido, debe convertirse en el epicentro y el laboratorio social donde se diseñan y prueban soluciones a los desafíos del entorno.
Una de las estrategias centrales mencionadas es la implementación de proyectos de impacto, en los que todos los actores trabajan conjuntamente para resolver problemas reales. Por ejemplo, frente a la problemática de la gestión de residuos, los estudiantes pueden diseñar un plan de reciclaje aplicando conocimientos de matemáticas para calcular volúmenes, habilidades de lenguaje para crear campañas de concientización y tecnologías como aplicaciones para facilitar la recolección.
“En nuestra organización aplicamos el enfoque «aprendizaje basado en proyectos de impacto», el cual asegura que la innovación no quede en la teoría, sino que tenga un efecto tangible en la comunidad”, expresó Mariana.
González resaltó que la tecnología juega un papel fundamental al conectar a personas que antes estaban desconectadas, permitiendo compartir información y multiplicar el impacto de las acciones. Sin embargo, el corazón de la innovación sigue siendo la conexión humana y el propósito de transformar realidades.
En este contexto, el rol del docente pasa de ser un simple transmisor de conocimientos a un facilitador de procesos innovadores, mientras que los alumnos dejan de ser receptores pasivos para convertirse en agentes activos y protagonistas en la solución de los problemas de su comunidad. Afirmó que la verdadera innovación se logra transformando las escuelas en laboratorios sociales y empoderando a los alumnos para que sean protagonistas en la resolución de desafíos comunitarios.
José Balza expuso que la transformación educativa «no es un software update, no es algo que se compra y se instala». En su lugar, es una «transformación cultural, una transformación del ser», que exige empoderar a los líderes y a los docentes de las instituciones. El especialista delineó los pasos prácticos que las escuelas deben seguir para convertirse en verdaderos «centros de innovación».
Generar una cultura de experimentación y “fallo seguro”: Según Balza, el primer obstáculo a superar es el miedo a equivocarse. «Un docente que tiene miedo a salirse del programa, nunca va a innovar,» advirtió. Por ello, la prioridad debe ser crear «espacios seguros para el fracaso». «La innovación es un ciclo de ensayo y error, de aprender rápido y de ajustar el rumbo. Si el director no está dispuesto a que un proyecto de un profesor falle y aprenda de ese fallo, la innovación se muere en la primera semana», agregó.
Inversión en el talento humano: El director de Kurios enfatizó que la capacitación y el acompañamiento continuo a los docentes es una inversión con el único retorno garantizado en el futuro de la educación. No se puede exigir innovación sin proveer la formación necesaria en herramientas digitales y metodologías de proyectos.
Reconocimiento y protagonismo docente: La transformación debe ser liderada por la convicción. Balza llamó a empoderar a los líderes y a generar incentivos que reconozcan la valentía de quienes se atreven a innovar. «Un director que está convencido de que la escuela es el motor de cambio… va a contagiar a su equipo», puntualizó.
Pequeñas victorias consistentes: Al finalizar su intervención, Balza ofreció una perspectiva alentadora: «La transformación se logra a través de pequeñas victorias consistentes. Hay que empezar hoy con lo que se tiene, probando un pequeño proyecto de impacto, un aula invertida o una tutoría con IA», aconsejó.
El objetivo final de este cambio de mentalidad, concluyó Balza, es ver al alumno como un «agente activo» y al docente como un «diseñador de experiencias de aprendizaje».
Para Fe y Alegría, la innovación no es solo una actualización tecnológica, sino una transformación cultural profunda que busca convertir cada escuela en un «laboratorio educativo». Hoy, el Movimiento se enfoca en superar los retos del futuro mediante la implementación del aprendizaje basado en proyectos de impacto, donde los estudiantes resuelven problemas reales de su comunidad.
Esta visión integra el uso de la Inteligencia Artificial como una herramienta aliada para personalizar la enseñanza y liberar al docente de tareas administrativas, permitiéndole centrarse en la empatía, el acompañamiento socioemocional y la conexión humana.
20 de enero de 2026
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