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Sailyn Fernández: “En nuestra radio la comunicación es una herramienta de organización y defensa de derechos”

Shirley Gómez | Referente de Comunicación Fe y Alegría EduComunicación

El 12 de octubre de 1998 salió al aire por primera vez Radio Fe y Alegría Paraguaipoa 92.3 FM en el municipio Guajira del estado Zulia. Al cumplir 28 años de labor, la emisora se mantiene como un punto de encuentro e información para las comunidades de la frontera binacional.

 

Dirigida actualmente por la comunicadora y educadora Sailyn Fernández, la radio cuenta con un equipo integrado en su mayoría por mujeres indígenas. En una sociedad organizada bajo un sistema matrilineal como la wayúu, el medio ha asumido ese liderazgo femenino para impulsar la organización comunitaria, la defensa de derechos y el debate local.

 

Su programación bilingüe —en wayuunaiki y español— ha sido clave para preservar la lengua ancestral y acompañar los proyectos de vida de los pueblos wayúu y añú. 

 

De cara al futuro, la emisora proyecta su trabajo hacia formatos digitales como el streaming y los podcasts para acercar el idioma a los jóvenes, sin descuidar la atención a los caseríos rurales con acceso limitado a internet o electricidad. En la siguiente entrevista, Sailyn Fernández repasa la historia, las dificultades y los retos de esta radio indígena. 

 

De los fundadores y primeros promotores de Radio Fe y Alegría Paraguaipoa, ¿a quiénes recuerda especialmente y qué aportes suyos siguen inspirando hoy al equipo?

 

De los primeros fundadores de Radio Fe y Alegría Paraguaipoa, a quien recuerdo por su aporte y acompañamiento es a Wilfredo Luzardo: un hombre alijuna (término en wayuunaiki para referirse a cualquier persona que no pertenece a la etnia wayúu) que, sin ser indígena, se adentró con la radio ese 12 de octubre de 1998, dejando una huella profunda en la población de la Guajira.

 

Recuerdo a Gerardo Lombardi, quien fue una de las almas que dio grandes aportes en el inicio de la emisora. Otra de las personas a quien recuerdo con mucho cariño es a Glenyis Sencial, la primera mujer wayúu que estuvo acompañando a las comunidades y siendo su voz, hoy en día las comunidades todavía la recuerdan por su apoyo a la comunicación propia desde la radio y para los jóvenes.

 

Otros a quienes recuerdo son a Mer, Mijella y Bartolo, quienes inspiraron mucho a la juventud a estudiar Comunicación Social para que fuesen los comunicadores del propio pueblo wayúu. Todas esas personas han sido una inspiración constante a lo largo de estos 28 años.

 

Al cumplir 28 años de labor, ¿cuál consideras que es el principal logro de la emisora y cuáles han sido las mayores dificultades superadas?

 

El logro principal de la emisora ha sido permanecer al aire durante estos 28 años. Solo se ha apagado por fallas en el servicio eléctrico, pero siempre hemos permanecido ahí. Somos ese fogón que no se apaga. Para el pueblo wayúu, cuando el fogón se apaga trae malos presagios, por eso la radio siempre se ha mantenido encendida como una llamita, y creo que ese ha sido nuestro mayor logro.

 

Una gran dificultad ocurrió en el año 2017 con la caída de la torre, lo que limitó nuestra llegada a las comunidades más lejanas del municipio, donde no hay carreteras ni electricidad. Allí estaban nuestros oyentes principales: los abuelos y las comunidades que pastoreaban y llevaban sus «reciecitos» (rebaños) para escuchar la radio.

 

Otro momento crítico fue cuando la radio sufrió un incendio en el año 2018. Significó mucho porque, a pesar de que se quemó, nunca se apagó; estuvimos operando en un espacio muy pequeño y nosotros allí resistiendo. Eso nos dio fortaleza, nos unió y nos conectó. Creo que esas han sido las situaciones de mayor dificultad que hemos superado.

 

¿Cuáles han sido los hitos clave de estos años que siguen marcando el horizonte de la radio?

 

Uno de ellos es la digitalización. Creo que es importante sistematizar, falta mucho por hacer porque durante años no se hacía, y debemos terminar de adaptarnos a las nuevas tecnologías para lograr un mayor crecimiento y estar actualizados. Aunque aún existe un poco de resistencia, no es nada que no podamos superar. En los últimos años, la radio ha vivido avances que siguen marcando horizontes. Por ejemplo, el streaming, que amplía nuestro alcance a través de nuevas plataformas y mejora de alguna manera nuestra calidad.

 

A través de las plataformas digitales también vamos implementando nuevos formatos para comunicarnos con las comunidades. Por ejemplo, los podcasts, que anteriormente podíamos llamar radionovelas, hoy emergen como parte de nuestro proceso de crecimiento para mantenernos al día con la actualidad.

 

El pueblo indígena tiene su propia agenda, sueños y proyectos. ¿De qué manera la radio acompaña activamente este proceso?

 

En primer lugar, siendo una radio bilingüe: hablamos el mismo idioma de nuestras comunidades. También las acompañamos visibilizando sus planes de vida y de emprendimiento propios del pueblo wayúu y añú: ese emprendimiento de tejer la memoria, tejer la palabra, el respeto, la convivencia y el sistema normativo propio con el fin de fortalecer la identidad indígena.

 

Creo que uno de los aspectos más importantes es precisamente que la radio camina de la mano con la gente. En su momento, mujeres sabias de la población wayúu tomaron la radio de la mano hace 28 años, y esa agenda de acompañar a cada una de las comunidades se sigue cumpliendo en la actualidad, guiada por el norte que orientaron aquellas mujeres al inicio de la emisora.

 

Sabiendo que la radio es clave para transmitir la lengua ancestral, ¿qué estrategias proyectan para que el idioma siga siendo atractivo para la juventud en la era digital?

 

Una estrategia fundamental es mantener los programas de manera bilingüe. La gente suele decir: «Llegó la radio y habla como yo». Eso inspiró a muchas personas y a muchísima juventud, y sigue siendo indispensable para las comunidades.

 

Que la radio sea bilingüe es determinante para que hoy en día veamos a jóvenes hablando el idioma en plataformas digitales. Actualmente vemos a personas creando contenido para redes sociales en wayuunaiki y español, compartiendo cuentos propios o videos cortos de las comunidades sobre sus quehaceres cotidianos.

 

Por ejemplo, Toponimia, un programa que tenemos al aire, muestra la realidad, la gente, el día a día y la convivencia en las diferentes comunidades. Creo que eso ha sido parte fundamental del trabajo radial, sumado a la labor de formación que realizamos en los espacios junto a nuestros participantes de Educomunicación.

 

Reconociendo las luchas históricas de las mujeres indígenas, ¿cómo ha impulsado la radio el liderazgo femenino en la toma de decisiones y en la agenda comunitaria?

 

Lo recalco: cuando llegó la radio, las mujeres la tomaron de la mano. Fueron mujeres líderes y sabias quienes, en aquel primer momento, entablaron una agenda desde el territorio. La radio ha impulsado el liderazgo de la mujer indígena al reconocer sus luchas históricas, amplificar sus voces y sus sueños, y fortalecer las capacidades comunitarias.

 

Está la mujer que teje, la que atiende a la familia y la que ha salido adelante para transformar sus demandas en asuntos de interés comunitario. Cuando las mujeres producen contenido —como ocurre hoy en la emisora, donde la mayoría del equipo somos mujeres—, se generan debates y se participa en la toma de decisiones. En nuestra radio, la comunicación se transforma en una herramienta de organización, defensa de derechos y construcción de una comunidad más justa e igualitaria.

 

Para el aniversario del año 2010, alguien preguntaba si la radio era masculina o femenina, y en ese entonces se decidió que la radio era femenina, porque somos un pueblo matrilineal. Hoy en día, uno de los programas principales de la emisora está enfocado precisamente en el liderazgo femenino.

 

¿De qué manera la emisora ha servido como un semillero de formación para jóvenes y líderes locales en el ejercicio del periodismo comunitario e indígena?

 

Proyectando espacios de formación. La radio es miembro de la primera Escuela de Comunicación del Pueblo Wayúu, la cual busca fortalecer las formas propias que orientan la comunicación, la espiritualidad y la vida comunitaria. Eso es sembrar para fortalecer la comunicación propia; ha sido parte esencial en la formación de jóvenes líderes y, gracias a ello, hoy en día contamos con muchos jóvenes que se identifican con orgullo como comunicadores del pueblo wayúu y comunicadores indígenas.

 

¿Cuál ha sido el rol vital de la radio para mantener informada, unida y orientada a la población?

 

Un factor fundamental es la veracidad de lo que se transmite: la información se verifica y se investiga, eso es lo más importante. Quienes formamos parte de la radio vivimos aquí en las comunidades; no estamos contando un relato desde afuera, habitamos el mismo territorio y padecemos las mismas situaciones que sus habitantes.

 

Ser la voz de las comunidades ha hecho que la radio y la gente se mantengan unidas y orientadas. Las personas suelen decir: «Vamos a esperar el noticiero de la radio, vamos a ver qué dice la gente de la radio». Creo que esa credibilidad que la población nos tiene es la clave de todo.

 

Ante el auge de la Inteligencia Artificial en los medios, ¿utilizan la IA en la producción diaria?

 

Creo que es un tema que no podemos dejar a un lado. Hoy en día la estamos incorporando, pero aplicándola de manera consciente y con apropiación. No es que la IA vaya a suplir nuestra esencia, se trata de lograr una combinación útil, pues siempre vamos a apostar por la palabra viva, la transmisión de saberes, la conexión con el territorio, la organización social, la sabiduría y la capacidad que tiene el pueblo wayúu de comunicarse desde el respeto y los valores ancestrales transmitidos de generación en generación.

 

Ante el crecimiento del streaming y los podcasts, ¿cómo planean adoptar estas plataformas sin descuidar a las comunidades rurales con acceso limitado a internet?

 

El streaming forma parte esencial del ecosistema digital de la radio. Hoy en día es fundamental salir por streaming porque, de alguna manera, también nos ayuda: por ejemplo, cuando falla el servicio eléctrico, podemos mantener la señal en línea activando el streaming mediante una batería con un pequeño panel solar.

 

Sabemos que hay zonas muy limitadas por la falta de electricidad e internet. En esos casos, cuando realizamos un trabajo comunitario, llevamos las producciones terminadas directamente a los caseríos para que las escuchen y sientan que su voz y sus aportes están al aire. Esa es la apuesta que mantenemos por y para nuestra gente.

 

¿Qué alianzas o modelos de gestión visualizan para garantizar la sostenibilidad económica e independiente de la radio en la próxima década?

 

Es de suma importancia visibilizar la sostenibilidad, contar con una planificación clara y una estrategia bien definida. Asimismo, resulta clave establecer alianzas con organizaciones y redes comunitarias locales. Al encontrarnos en una zona fronteriza y binacional, buscamos tejer lazos de cooperación con organizaciones internacionales que comprendan el valor estratégico de este territorio. A esto sumamos la producción de contenidos digitales como una vía concreta para alcanzar la sostenibilidad económica que nos hemos trazado.

 

¿Qué anécdota o testimonio de la audiencia refleja el impacto transformador que tiene la radio en el día a día de los caseríos más alejados?

 

Lo refleja el acompañamiento cotidiano a esas comunidades lejanas: llevarles las producciones radiales, escucharlas juntos y generar esa retroalimentación directa con la gente. La educación es un pilar fundamental, muchos de nuestros jóvenes provienen de caseríos de difícil acceso donde la radio, superando mil obstáculos, sigue estando presente. Aún en lugares sin servicio eléctrico, la gente enciende un pequeño radiecito a pilas para escucharnos.

 

Es hermoso ver cómo en el pueblo wayúu la gente reconoce y siente cercanas las voces de la Red de Radios de Fe y Alegría: aunque no los conozcan en persona, los identifican perfectamente. Eso demuestra una transformación real en la cotidianidad comunitaria. Somos un espacio abierto para niños, niñas, jóvenes y adultos. Nuestros micrófonos siempre están a disposición, tenemos un compromiso con el pueblo indígena que nos mantiene de pie, tanto a mí en mi rol de directora como a quienes tomarán el testigo en el futuro.

15 de octubre de 2026

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