
Yorgelis Cogollo | Referente Nacional de Comunicaciones de Fe y Alegría Escuelas
Maria Fernanda Vargas | Referente de Comunicaciones de Fe y Alegría Zona Guayana
En nueve comunidades indígenas del país, Fe y Alegría lidera un modelo pedagógico que sitúa la dignidad, la ancestralidad y la defensa del territorio en el corazón del aprendizaje. Esta apuesta busca restaurar la identidad de niños y jóvenes que, debido a procesos de castellanización en las aulas, han sufrido la paulatina pérdida de su idioma materno y sus tradiciones.
Desde la Coordinación de Escuelas Indígenas, Markis Martínez encabeza un esfuerzo pionero por devolverle la «soberanía pedagógica» a los pueblos originarios. La formulación de la Malla Curricular de Educación Intercultural Bilingüe —desarrollada en la escuela Manak Krü de la Gran Sabana— demuestra que es posible articular la sabiduría de los «libros vivientes» de la comunidad.
En esta entrevista, la Prof. Martínez detalla los dos años de trabajo colectivo junto a sabios pemones, docentes y aliados académicos para dar a luz una estructura pedagógica que descoloniza la enseñanza. Una conversación indispensable para entender cómo la educación formal puede convertirse en la principal aliada del Plan de Vida de las comunidades indígenas de Venezuela.
Desde la Coordinación de Escuelas Indígenas, la decisión de crear una malla curricular de Educación Intercultural Bilingüe surge ante el hecho de que la escuela no favorecía el fortalecimiento de la identidad, ya que vivía una especie de «secuestro» de la cultura. Hay que reconocer que el currículo nacional oficial está diseñado desde y para la realidad urbana y occidental; al aplicarlo de forma textual y sin contexto en los territorios indígenas, la escuela se convierte en un espacio de asimilación cultural.
Encontramos también que los niños y jóvenes estaban dejando de hablar sus lenguas originarias debido a una «castellanización» forzada en el aula. Al no existir una secuencia curricular que se implemente desde la justicia cognitiva y utilice la lengua indígena, el conocimiento ancestral propio de la cultura queda relegado al ámbito doméstico, lo que acelera su extinción y rompe el canal de transmisión de la sabiduría de los abuelos.

Significa saldar la brecha de la desconexión entre la escuela y el territorio. Significa también que los valores y la cultura propia de los pueblos indígenas no quedan rezagados a la folclorización de los saberes ancestrales ni al famoso rincón cultural de forma anecdótica o «decorativa» (una danza en un acto escolar o un mito el Día de la Resistencia Indígena).
Significa tratar con mayor rigurosidad metodológica la integración de la etnomatemática, la etnobotánica o la filosofía del Buen Vivir, otorgándoles el mismo estatus, tiempo y valor cuantitativo que a las ciencias occidentales. Se trata de ejercer lo que se denomina justicia cognitiva.
El proceso fue muy interesante y enriquecedor. En mesas de trabajo se generó una discusión en torno al rol que debe tener la escuela indígena en la transmisión y el fortalecimiento de la cultura ancestral propia, así como sobre qué contenidos se deben impartir en cada grado de la etapa primaria, tomando en cuenta qué se enseña, cómo se enseña y quién enseña en la cultura pemón. Posteriormente, se organizaron las materias por grado y por área del conocimiento.
Tardamos dos años en consolidar un primer borrador porque esto implicó numerosas reuniones, consultas y correcciones con las autoridades indígenas del Sector V y el Sector VI de la Gran Sabana. Asimismo, conllevó la consulta constante a los ancianos y sabios del sector, quienes constituyen la biblioteca viviente, y a los propios docentes, tanto de la escuela indígena de Fe y Alegría como de las demás comunidades pemón que habitan en la zona.
Es importante resaltar que todos los contenidos que aparecen en la malla fueron totalmente revisados y aprobados por integrantes del pueblo pemón. Fe y Alegría, junto con la Universidad Católica Cecilio Acosta, aportó el acompañamiento técnico y metodológico.
La malla curricular de Educación Intercultural Bilingüe de la escuela pemón es un aporte organizado y sistematizado de conocimientos ancestrales que se pueden transmitir desde la educación formal. Hay que tomar en cuenta que la mayor responsabilidad reside en las propias familias, bajo el principio de autodeterminación de que «cada pueblo decide hacia dónde va».

Para garantizar que la enseñanza de la cultura pemón sea una verdadera estructura de pensamiento, ciencia y espiritualidad propia de manera permanente, la malla implementa mecanismos institucionales y pedagógicos. Por ejemplo, otorga el estatus de «ciencia» a los saberes pemón mediante la inclusión formal de la etnomatemática (sistemas de medición, cálculo territorial y simetría en la cestería y artesanía) y la etnobotánica (conocimiento clasificado de las plantas medicinales y su aplicación práctica).
Para que la espiritualidad y la cosmovisión trasciendan el papel, la malla curricular establece espacios permanentes y evaluables para la sistematización de la tradición oral. Esto asegura que la raíz mítica, la historia propia y los valores éticos del pueblo pemón se transmitan con la legitimidad de sus portadores originales.
Asimismo, la lengua pemón no se aborda únicamente como objeto de estudio, sino como el medio a través del cual se construye el pensamiento lógico-abstracto. En definitiva, el objetivo de la malla curricular no es asumir el rol formativo del hogar pemón, sino actuar como un espejo institucional.
Este es un gran reto para la escuela, tomando en cuenta que la mayoría de los maestros, aunque son indígenas, no dominan el idioma o, si lo hablan, no lo escriben, por lo que la gramática se ve comprometida. Para ello, se considera fundamental que la institución facilite las condiciones para que los docentes se formen y aprendan la lengua originaria.
Existe un compromiso expreso con los maestros para que retomen el aprendizaje de su idioma ancestral. La escuela cuenta con un equipo de Educación Intercultural Bilingüe integrado por los docentes que sí dominan la lengua y su gramática; este equipo impulsa el proceso de transversalización de la malla y cuenta con su propio consejo de ancianos. Este consejo se organiza con los abuelos de los niños que estudian en el plantel y que desean participar, actuando como transmisores de la cultura a través de la oralidad.
En la malla curricular de la Escuela Manak Krü, el cuidado del territorio se enseña como una vivencia transversal que unifica la espiritualidad ancestral pemón, los valores humano-cristianos de Fe y Alegría y el ejercicio de la ciudadanía activa:

La custodia de la Casa Común: inspirados tanto en la visión pemón (donde la tierra no se posee, sino que se cuida) como en los principios humano-cristianos de la encíclica Laudato Si’, los estudiantes realizan actividades como «El Árbol de la Creación». Al plantar árboles nativos, asumen la responsabilidad humana ante Dios y la comunidad de custodiar la vida.
Los mitos como normas de respeto: se estudian relatos tradicionales y advertencias de los abuelos sobre el uso de los recursos. Los niños analizan la «ley invisible» o norma no escrita, entendiendo que alterar el equilibrio natural o actuar con egoísmo en el conuco conlleva consecuencias espirituales y comunales destructivas.
Práctica de solidaridad y ciudadanía comunitaria: la protección de los suelos y bosques se convierte en un ejercicio de organización social y deber ciudadano.
Para el pueblo pemón y las escuelas de Fe y Alegría, la tecnología no se usa para imitar el mundo occidental, sino como una herramienta para digitalizar y salvaguardar su cultura, bajo reglas muy claras de respeto hacia sus tradiciones. Esto se implementa de forma directa: compartiendo la cultura a través de medios modernos y asumiendo el aula como un «filtro de privacidad» para evaluar qué se publica y qué no.
La malla curricular enfatiza que la tecnología es un medio, pero la verdadera «base de datos» son los abuelos. Por ello, el uso de pantallas se combina siempre con la práctica tradicional de reunirse alrededor de la fogata o en asambleas escolares para escuchar a los «libros vivientes» de la comunidad, asegurando que la tecnología refuerce la cultura en lugar de erosionarla.
Este logro con la malla curricular de la Escuela Manak Krü trasciende las fronteras de la Gran Sabana. No es solo un proyecto local exitoso, sino el nacimiento de un modelo pedagógico de vanguardia que abre camino hacia la descolonización educativa en nuestro país.
Para el resto de las escuelas y programas indígenas de Fe y Alegría en Venezuela, este hito abre dos horizontes fundamentales:
Una ruta metodológica para otros pueblos originarios. Manak Krü ha demostrado que es posible sentar en una misma mesa de trabajo a los abuelos sabios, a las familias, a los docentes de Fe y Alegría y a la academia (a través de la UCAB Guayana) para estructurar un currículo basado en la justicia cognitiva. Este logro sirve como una guía metodológica replicable que permite a otros pueblos sistematizar y defender sus propios saberes, respetando sus realidades territoriales y variantes lingüísticas.
El paso de la «escuela asimiladora» a la «escuela aliada», durante décadas el sistema educativo formal ha funcionado como un filtro que borra la identidad de los niños indígenas para adaptarlos al mundo criollo. Esta malla ayuda a romper ese paradigma y abre el horizonte de la soberanía pedagógica.
Fe y Alegría sienta el precedente de que nuestras escuelas en zonas indígenas no serán recintos de asimilación externa, sino aliadas estratégicas de los Planes de Vida de los pueblos originarios, fortaleciendo la cultura desde el aula para frenar la pérdida del idioma materno y la vergüenza étnica.
29de octubre de 2026
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