
Johandry Montiel | Directora de Radio Fe y Alegría Machiques 105.5 FM
El 18 de mayo de 2000, desde la comunidad Los Ángeles del Tukuko, salió al aire Radio Fe y Alegría Machiques 105.5 FM. Su nacimiento fue el resultado de una búsqueda y de consultas con las comunidades sobre cómo debía ser una radio multilingüe, cercana a la realidad de los pueblos de la Sierra de Perijá y capaz de contar sus historias desde sus propias voces.
La emisora formó parte del Sistema Radiofónico Perijá, un proyecto conjunto entre la Secretaría de Cultura de la Gobernación del estado Zulia y la Asociación Civil Fe y Alegría. La propuesta contemplaba tres estaciones bajo una misma señal: Tukuko, Machiques y Saimadoyi, aunque esta última no llegó a concretarse. Sin embargo, el propósito fundamental trascendió cualquier plan inicial: abrir un espacio para los pueblos Yukpa, Barí y Wayúu, dar a conocer sus culturas y costumbres ancestrales y servir de puente entre las comunidades y los organismos públicos, en busca de respuestas a sus necesidades.
En el fondo de aquella iniciativa había una convicción sencilla y poderosa: quienes durante mucho tiempo fueron hablados por otros debían tener la oportunidad de hablar por sí mismos. No se trataba solamente de encender un transmisor, sino de enfrentar el aislamiento y la exclusión histórica de los pueblos indígenas que hacen vida en la Sierra de Perijá. Una radio podía acercar comunidades, preservar idiomas y compartir saberes que rara vez encontraban lugar en los medios de comunicación.
Con los años, esa apuesta ha ido ampliando su alcance. La parrilla radial ya no se entiende únicamente como una sucesión de programas en el dial, sino como un espacio de encuentro que puede extenderse a otras pantallas y plataformas. En Radio Fe y Alegría 105.5 FM, las cosmovisiones, las músicas y las expresiones culturales de los pueblos Yukpa, Barí y Wayuu conviven con las de la población no indígena. No aparecen como mundos separados, sino como parte de un mismo tejido social y cultural.
Esa convivencia también se construye al democratizar la palabra. Cuando productores, reporteros y locutores indígenas participan directamente en la creación de los contenidos, cambia la manera en que se representa a sus pueblos. La audiencia deja de recibir una mirada distante o cargada de prejuicios y puede escuchar, de primera mano, sus ideas, preocupaciones y formas de comprender el mundo. Así, la radio contribuye a humanizar al otro y a desmontar estereotipos que durante generaciones alimentaron la discriminación.
Que los idiomas indígenas compartan el dial con el castellano tiene, además, un valor que va más allá de la comunicación. Es una forma concreta de reconocer la dignidad de esas lenguas y de aportar a su transmisión y supervivencia.
Escucharlas en la vida cotidiana de la radio permite que más personas las conozcan, las respeten y comprendan que la diversidad lingüística no es un obstáculo para convivir, sino una riqueza colectiva.
En la Sierra de Perijá coexisten comunidades indígenas, campesinos, ganaderos y población criolla. En un territorio con realidades e intereses diversos, una emisora puede ser un lugar para el diálogo y la concertación. Los programas en vivo ofrecen la posibilidad de conversar sobre problemas sociales, necesidades de servicios o conflictos relacionados con la tierra. Hablar no resuelve todo, pero sí puede ayudar a que las diferencias se tramiten con respeto y a que las tensiones no desemboquen en violencia.
Por eso, la historia de Radio Fe y Alegría Machiques 105.5 FM no es solo la historia de una emisora. Es la de un espacio que ha buscado reunir voces distintas sin borrar sus particularidades. Su aporte está en recordarnos que la convivencia empieza cuando escuchamos, cuando dejamos de hablar por los demás y cuando reconocemos que cada pueblo tiene saberes, potencialidades y experiencias indispensables para comprender el territorio que compartimos.
Una misma señal puede contener muchas voces. Y cuando esas voces se escuchan con respeto, la radio deja de ser únicamente un medio de comunicación: se convierte en puente, memoria y posibilidad de encuentro.

30 de octubre de 2026
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