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Derribemos los mitos que mantienen a las niñas y jóvenes lejos de la escuela.

En Guatemala ser mujer puede ser razón suficiente para menospreciar a un ser humano y vulnerar sus derechos, la educación es un derecho que día con día es negado a las niñas sencillamente porque se les considera incapaces para asumir la responsabilidad académica o porque se cree que las mujeres nunca harán uso efectivo de la educación a lo largo de su vida.

 

“Las mujeres no fueron hechas para estudiar”

 

En 2019, un total de 192.559 niñas no aprobaron el grado en el cual se encontraban inscritas, y 99.076 se encontraban repitiendo el grado. El perder un grado escolar puede ser determinante en la continuidad educativa de una niña o joven debido a que, si las familias realizan un esfuerzo para su escolarización, el bajo rendimiento educativo incidirá en que deje la escuela.

 

Un bajo rendimiento escolar se puede considerar por los padres o familiares que las niñas “no sirven para estudiar” y, que en consecuencia, esta sea tomada como una razón de peso suficiente para retirarlas del sistema educativo definitivamente.

 

“Los hombres valen oro y las mujeres nada”

 

En Guatemala, la situación es más complicada cuando además de ser niña o mujer se es indígena y con un idioma materno distinto al español. En hogares donde la economía difícilmente alcanza para cubrir las necesidades básicas de las familias, no se prioriza la educación para niños, niñas y jóvenes. Sin embargo, en muchos otros contextos que pueden ser o no de pobreza, se prioriza la educación de los hombres sobre las mujeres debido a que: “a las mujeres la educación no les serviría al ser mantenidas por sus esposos y porque las mujeres están obligadas a cuidar solamente de sus familias y del hogar mas no de llevar el sustento al hogar” siendo estas justificaciones suficientemente válidas para negar el derecho a la educación a niñas y jóvenes del país.

 

A todas las limitantes que ya impone un sistema educativo deficiente, se le suma la discriminación y desigualdad de género. Las mismas familias rechazan la educación femenina debido a fuertes convicciones y prejuicios sin fundamento llevando a las mujeres a un destino repetitivo donde no acceden a mayores aspiraciones que a ser madres, amas de casa y esposas.

 

Conozcamos y reflexionemos sobre la realidad educativa de nuestras niñas, jóvenes y mujeres en la siguiente infografía.

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