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6 de cada 10 jóvenes rurales abandona la secundaria, revela sistematización en 23 países

Gehiomara Cedeño y  Miguel Molina responsables de la Mesa 1I Equipo de Educación Fe y Alegría Internacional


Un llamado urgente a la acción colectiva

 

A menos de tres meses de reunirnos en Lima, Perú (del 19 al 21 de octubre), más de 130 delegados y delegadas de América Latina, África, Asia y Europa nos encontraremos para abordar una realidad punzante: la exclusión educativa.

 

Este encuentro no nace desde un escritorio, sino del trabajo vivo en las comunidades. Nos moviliza una pregunta central: ¿quiénes quedan hoy al margen del derecho a aprender y qué compromisos asumiremos como Movimiento para transformar esa realidad?

Diagnóstico regional: La dimensión de la exclusión

 

Durante los últimos meses, las comunidades de aprendizaje de Fe y Alegría en 23 países realizaron un exhaustivo proceso de sistematización de datos locales, casos reales y protocolos escolares. Los hallazgos muestran brechas alarmantes que varían según el contexto:

  • En contextos urbanos y de vulnerabilidad media: Al menos 1 de cada 10 estudiantes de secundaria no logra acceder o abandona sus estudios tempranamente debido a presiones económicas o familiares.
  • En sectores rurales, de frontera o extrema pobreza: La situación es dramática: hasta 6 de cada 10 jóvenes no concluyen la educación secundaria, quedando fuera del sistema antes de adquirir herramientas clave para la vida.

Rostros concretos detrás de los números

 

Detrás de cada estadística hay historias humanas golpeadas por la desigualdad. Gracias al cruce de información de los equipos territoriales, Gehiomara Cedeño (Coordinadora de Educación) y Miguel Molina (Coordinador de Acción Pública), responsables de la Mesa 1, identifican los perfiles donde la exclusión se ensaña de manera prioritaria:

  • Niñez y juventud trabajadora o cuidadora: Niñas y adolescentes que asumen tareas de cuidado del hogar, crianza de hermanos menores o empleos informales para aportar al ingreso familiar.
  • Población en movilidad humana: Estudiantes migrantes, desplazados por la violencia o refugiados que carecen de documentos de identidad o certificados de estudios previos.
  • Personas con discapacidad: Estudiantes que enfrentan escuelas sin infraestructura accesible ni docentes formados en inclusión.
  • Comunidades rurales e indígenas: Grupos vulnerables por la distancia geográfica, la falta de transporte y la ausencia de una educación en su propia lengua y cultura (pueblos indígenas, afrodescendientes y garífunas).
  • Maternidad temprana y adultos: Adolescentes embarazadas y personas adultas que intentan retomar sus estudios pero chocan con la vergüenza social o la rigidez de horarios.

En muchos territorios estas realidades no vienen solas. La extrema pobreza se cruza con la falta de transporte, o la migración con barreras lingüísticas y desprotección social.

Las 3 causas estructurales que expulsan a los estudiantes

 

El abandono escolar no es desinterés del estudiante; es el resultado de barreras profundas que operan en simultáneo:

1. Barrera Económica 

 

Aunque la educación sea “gratuita” por ley, el costo de los uniformes, útiles, materiales, transporte y alimentación diaria es inasumible para familias en pobreza extrema. En muchos hogares la elección es dramática: comprar insumos para estudiar o garantizar la comida del día.

 

2. Barrera Institucional 

 

Sistemas educativos rígidos que no se adaptan a la vida de los estudiantes. Incluye la falta de vacantes, infraestructura deficiente, ausencia de conectividad, escasez de docentes capacitados y la falta de equipos de apoyo psicosocial para atender la salud mental y la violencia.

3. Barrera Sociocultural 

 

Normas sociales que perpetúan las desigualdades de género, discriminación hacia poblaciones originarias por falta de pertinencia curricular, prejuicios hacia adultos que retoman sus estudios y contextos de inseguridad o acoso que hacen de la escuela un entorno hostil.

La respuesta de Fe y Alegría: Experiencias que funcionan

 

Frente a este panorama, las escuelas y centros de Fe y Alegría demuestran que sí es posible revertir la exclusión cuando se prioriza la cercanía humana, la calidad educativa y la innovación pedagógica:

  • La contextualización curricular, el aprendizaje con sentido, la formación humana integral, desde los postulados de la educación popular son el motor que nos ayuda a poner a las personas en el centro, a buscar maneras de responder a las necesidades de acceso, permanencia, promoción y aprendizajes fundamentales.
  • Estrategias de acompañamiento: Realizamos visitas domiciliarias, tutorías personalizadas, nivelación pedagógica, adaptación de currículos y flexibilidad de horarios para quienes trabajan.
  • Resultados concretos: En nuestros centros, la deserción se ubica muy por debajo del promedio nacional, y la tasa de aprobación supera en más de 4 puntos porcentuales a escuelas de entornos similares.
  • Altas expectativas: 9 de cada 10 jóvenes que se gradúan con nosotros expresan su deseo de continuar estudios superiores, aun cuando tengan que trabajar en paralelo.

Del margen al centro: La propuesta de Incidencia en Lima

 

Reconocemos que el esfuerzo de las escuelas y  servicios educativos, de los educadores/as no basta frente a problemas estructurales. En el Congreso de octubre lanzaremos la Campaña  “Del margen al centro: aprender sin barreras”, con demandas concretas para los Estados y la sociedad:

  • Gratuidad real e integral: Exigir programas públicos de alimentación escolar, transporte gratuito, becas de estudio e insumos educativos básicos.
  • Inversión e infraestructura: Edificios accesibles, conectividad universal, equipos psicosociales en las escuelas y condiciones laborales dignas para los educadores.
  • Flexibilidad y protección: Sistemas ágiles de validación de estudios para migrantes y adultos, junto con protocolos eficaces contra la violencia.
  • Alianzas territoriales: Articulación con ministerios, municipios, empresas, iglesias y organizaciones sociales para construir una corresponsabilidad real.

¿Qué buscamos lograr tras el encuentro?

 

El objetivo central en Lima no es redactar un informe exhaustivo, sino sistematizar las mejores prácticas locales para construir una propuesta  común, concreto y replicable en toda la red internacional de Fe y Alegría. Queremos que la inclusión en todas sus dimensiones, deje de ser un discurso y sea la respuesta real con la que evaluamos nuestro impacto.

¿Cómo puedes sumarte desde hoy?

La preparación hacia Lima nos involucra a todos:

  1. Debate en tu comunidad: Organiza un espacio de diálogo en tu centro o equipo para responder: ¿A quiénes estamos dejando atrás en nuestro territorio y qué podemos hacer hoy?
  2. Amplifica la voz: Difunde este boletín y comparte testimonios en redes usando el hashtag #AprenderSinBarreras.
  3. Mantente informado: Sigue las publicaciones y documentos preparatorios que se compartirán en nuestras plataformas oficiales previas al Congreso.
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