Participación en el lanzamiento global de la Semana de Acción Mundial por la Educación
Participación en el lanzamiento global de la Semana de Acción Mundial por la Educación

Tatiana Cardona
Iniciativa Juventudes I Fe y Alegría Internacional
En el marco del lanzamiento global de la Semana de Acción Mundial por la Educación 2026 (GAWE), realizado el 20 de abril, se reunieron actores de la sociedad civil, redes educativas, movimientos juveniles y organismos internacionales para reafirmar el compromiso con el derecho a la educación y la necesidad de fortalecer su financiamiento a nivel global.
La campaña, impulsada por la Campaña Mundial por la Educación, se desarrollará del 20 al 25 de abril bajo el lema “Mantengamos viva la llama de la educación”, haciendo un llamado a gobiernos y socios internacionales a garantizar una educación pública, inclusiva y de calidad en un contexto marcado por crisis económicas, conflictos, cambio climático y crecientes amenazas de privatización educativa.

Durante el evento, que marca el inicio de la 24ª edición de esta movilización global, se presentaron los principales objetivos de la campaña, entre ellos: fortalecer la rendición de cuentas en torno al ODS 4, garantizar el financiamiento de la educación pública, promover reformas en el sistema financiero global y movilizar a la sociedad civil para exigir el cumplimiento del derecho a la educación.
En este espacio, Tatiana Cardona, como ponente y representante del Grupo de Trabajo de CLADE, y desde la Federación Internacional de Fe y Alegría, participó en el segmento de voces juveniles, destacando la necesidad de avanzar hacia una educación transformadora de género como condición para la justicia social.
“Financiar la educación transformadora de género no es una opción técnica, es una cuestión de justicia. Porque cuando hablamos de financiamiento educativo, hablamos de quién tiene derecho a aprender, a decidir sobre su vida y a construir su futuro.”

En su intervención, se visibilizó la situación de América Latina y el Caribe, una de las regiones más desiguales del mundo, donde niñas y mujeres —especialmente aquellas en situación de pobreza, rurales, indígenas, afrodescendientes o migrantes— continúan enfrentando barreras estructurales para acceder y permanecer en la educación.
Asimismo, se alertó sobre factores persistentes como el trabajo de cuidados no remunerado, la violencia basada en género, la pobreza menstrual y el embarazo adolescente, que siguen limitando las trayectorias educativas y los proyectos de vida de millones de niñas y jóvenes.
En un contexto global de crisis, también se advirtió que el aumento del gasto militar, la inflación y las presiones de la deuda están reduciendo el espacio fiscal de los países, desplazando la inversión en educación y profundizando las desigualdades.
Frente a este escenario, se hizo un llamado a no limitar los esfuerzos al acceso educativo, sino a impulsar transformaciones estructurales que incluyan educación integral en sexualidad, formación docente con enfoque de género, entornos seguros de aprendizaje y participación efectiva de niñas y jóvenes en la toma de decisiones.
Finalmente, se instó a gobiernos y actores de la cooperación internacional a alinear sus decisiones de financiamiento con la justicia de género, garantizando recursos suficientes, sostenibles y específicos para la educación transformadora de género.
La participación en este espacio global reafirma el compromiso con la defensa del derecho a la educación y con la construcción de sociedades más justas e igualitarias, donde ninguna niña o mujer quede atrás.