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La misión es Venezuela. Emergencia 2026

 

Gabriel Vélez I Fe y Alegría Internacional


Han pasado dos semanas desde los terremotos que sacudieron el centro y norte de Venezuela, provocando una de las emergencias humanitarias más graves que ha vivido el país en los últimos años. Mientras continúan las labores de rescate y atención a las familias afectadas, Fe y Alegría Venezuela sigue acompañando a sus comunidades educativas, evaluando el impacto de la emergencia y preparando las primeras acciones de recuperación.

 

Desde el primer momento, Fe y Alegría Venezuela activó sus mecanismos de respuesta y comenzó un amplio proceso de evaluación rápida de daños, en estrecha coordinación con el Equipo de Respuesta Inmediata de la Provincia de la Compañía de Jesús en Venezuela y con el resto de las obras jesuitas, con quienes se está desarrollando un único proyecto de respuesta bajo el nombre “La Misión es Venezuela. Emergencia 2026”.

 

Hasta la fecha, Fe y Alegría Venezuela ha recibido 133 reportes de sus instalaciones educativas, confirmando afectaciones en 53 de ellas, con daños moderados o considerables en una treintena de centros. Las evaluaciones técnicas continúan, especialmente en los estados más afectados, para definir las prioridades de recuperación y reconstrucción.

 

Más allá de los daños materiales, la emergencia está golpeando profundamente a las personas. Doce estudiantes de comunidades de Fe y Alegría han fallecido, decenas de familias han perdido sus hogares y todavía persisten dificultades para contactar con parte del alumnado en algunas zonas. Al mismo tiempo, varios centros educativos siguen acogiendo a familias afectadas y los equipos de Fe y Alegría continúan ofreciendo acompañamiento psicosocial y comunitario.

 

Junto a la atención inmediata, Fe y Alegría Venezuela trabaja ya en la formulación de los primeros proyectos de recuperación y reconstrucción, con el objetivo de restablecer cuanto antes espacios seguros para el aprendizaje y garantizar el derecho a la educación de niñas, niños y jóvenes. La prioridad sigue siendo la misma desde el primer día: acompañar a las personas, proteger a las comunidades más vulnerables y contribuir a reconstruir la esperanza allí donde más se necesita.

 

Desde la Federación Internacional de Fe y Alegría mantenemos una coordinación permanente con Fe y Alegría Venezuela, el Equipo de Respuesta Inmediata de la Provincia y las redes internacionales de la Compañía de Jesús que están acompañando esta emergencia. En articulación con la Red Claver, la Xavier Network, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) y otras organizaciones jesuitas, se están movilizando recursos y capacidades para fortalecer un único plan de respuesta liderado desde Venezuela, asegurando una acción coordinada, complementaria y al servicio de las comunidades afectadas.

 

Como expresión de esta solidaridad compartida, el próximo 24 de julio, cuando se cumpla un mes del terremoto, Fe y Alegría, el JRS y las demás obras de la Provincia de Venezuela celebraremos una Vigilia Internacional de Oración por Venezuela. Será un momento para unirnos como comunidad internacional, recordar a las víctimas, acompañar a quienes sufren y renovar la esperanza que sostiene nuestra misión compartida.

 

Quienes deseen sumarse a este esfuerzo podrán hacerlo a través de las Oficinas Nacionales de Desarrollo de la Red Claver en América Latina y el Caribe, de las organizaciones internacionales de la Xavier Network o para donaciones específicas a Fe y Alegría se puede utilizar el canal de solidaridad de la Federación, disponible en convenezuela.feyalegria.org. Este canal forma parte de la respuesta común impulsada por la Provincia Jesuita de Venezuela y permite que las comunidades y organizaciones vinculadas a Fe y Alegría contribuyan de manera coordinada a esta emergencia.

Foto: "Unidos en la Misión (Venezuela)".
Foto: "Unidos en la Misión (Venezuela)".

Hoy, más que nunca, queremos hacer llegar nuestra cercanía a las comunidades educativas de Fe y Alegría Venezuela, a sus estudiantes, familias, docentes y personal, así como a todo el pueblo venezolano. Sabemos que el camino hacia la recuperación será largo, pero también sabemos que la fuerza de una comunidad educativa presente en tantos países y la solidaridad de miles de personas seguirán siendo una fuente de esperanza para reconstruir escuelas, fortalecer comunidades y acompañar la vida allí donde más se necesita.

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