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“La discapacidad de mi hijo ha sido el mejor aprendizaje de vida”

Hace 15 años Ruth Mendez Solis y su esposo con toda la ilusión recibieron, en Cochamaba-Bolivia, a su hijo Leonardo. El sueño de ser padres los llenó de alegría y de mucho compromiso para guiar con todo el amor a ese pequeño.

Por: María Paula Arango – comunicaciones FIFyA

 

Cuando Leonardo cumplió 3 meses, una noticia de su estado de salud, cambió radicalmente la vida de toda la familia. Fue diagnosticado con un retraso mental, baja visión por atrofia en el nervio óptico, además de autismo moderado a severo. “Fue un momento difícil y triste, pero el amor seguía intacto”, manifiesta con cierta nostalgia Ruth.

 

De ahí en adelante, cómo ella misma lo dice, empezó un proceso de aprendizaje sin fin. “Leonardo, nos cambió la vida y nos ratificó que Dios no te pone pruebas que no puedas superar”.

 

La condición de discapacidad de Leonardo, no le impidió a Ruth y a su esposo a terminar sus estudios universitarios. Leonardo, los acompañó en las largas jornadas académicas y fue así como el niño se acostumbró a estar con adultos, hecho que ha cambiado drásticamente con su ingreso a los centros de formación.

 

Este último tema también ha sido un gran aprendizaje: “Leonardo ha estado en varios centros educativos, algunos especializados y otros no, incluso con experiencias en donde amarraban a mi hijo, porqué no tenían la experticia o paciencia para trabajar con niños con su condición”.

 

Por eso el Centro PREEFA (Programa de Educación Especial Fe y Alegría), ha sido un gran descubrimiento. “Si lo hubiera conocido cuando mi hijo estaba entre los 4 – 5 años seguramente su progreso habría sido aún mejor”, afirma Ruth.

Como ella misma lo describe, es un lugar donde piensan en cada detalle. Las instalaciones, los grupos, las actividades, todo es adecuado para los niños, niñas y adolescentes e incluso para los padres. “La atención psicológica y el acompañamiento es mucho más importante para los padres y madres que para los mismos niños, y en el PREEFA lo tienen claro”, señala con gran vehemencia. Evidenciando que la manera como socialmente son señaladas las personas con alguna discapacidad, afecta mucho más a sus familias.

 

La pandemia de la Covid19, ha traído consecuencias. Leonardo, sus compañeros y compañeras, son los más afectados. “1 o 2 meses sin asistir al Centro representa un retraso drástico para el desarrollo de nuestros hijos”, comenta Ruth.

 

Hasta la fecha ha habido un seguimiento de los y las docentes, incluso luego de que el Gobierno Boliviano decidiera por decreto, culminar con el año escolar en Bolivia.

 

La importancia de seguir garantizando la educación, creando creativamente nuevas formas y medios, acompañando a los padres y madres como aliados en la educación de sus hijos es más evidente cuando la educación es inclusiva y especial.

“Para mi Fe y Alegría ha marcado un antes y un después en nuestras vidas. No solo ha ayudado a ser más independiente a Leonardo; sino que me ha permitido aprender, entender y agradecer su presencia en nuestras vidas”, afirma Ruth con gran emoción.

 

Hoy, Leonardo y su mamá se comunican a través del lenguaje de señas, algo que Ruth nunca creyó posible. Ella con otras madres se han convertido en voluntarias del centro y participan activamente en la educación de sus hijos, además de apoyarse mutuamente.

 

“Desconocemos totalmente el mundo de las personas en condición de discapacidad, muchas veces las subestimamos, pero cuando conoces su realidad tú eres el que termina aprendiendo mucho más”.

 

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