Mujeres que transforman desde la educación
Mujeres que transforman desde la educación

Milagros Noriega
Equipo de Educación I Fe y Alegría Internacional
Cada 30 de mayo, Fe y Alegría celebra el Día de las Patricias, en homenaje a María Patricia García de Reyes, mujer fundamental en los orígenes del Movimiento. Junto a su esposo, Abraham Reyes, abrió las puertas de su casa para que naciera la primera escuela de Fe y Alegría en Venezuela, un gesto sencillo y profundamente transformador que hoy inspira a muchas mujeres que siguen poniendo su vocación al servicio de la educación.

En este sentido, compartimos experiencias que mantienen viva su intuición: poner la vida, la vocación y la educación al servicio de quienes más lo necesitan. Desde Guatemala, la experiencia Fortalecimiento del clima intersubjetivo demuestra cómo la innovación educativa también pasa por fortalecer el trabajo colaborativo, la escucha y el protagonismo de estudiantes y educadores para transformar la realidad desde las aulas.
La práctica fue impulsada por el equipo interdisciplinario de Fe y Alegría Guatemala del aula 24 del curso Calidad e Innovación educativa para la Transformación Social, y promueve el fortalecimiento de relaciones más colaborativas, cercanas y participativas dentro de la comunidad educativa. A partir de metodologías activas como el aprendizaje basado en problemas, el trabajo por proyectos y la colaboración entre distintas áreas, el proceso permitió construir nuevas formas de enseñar, dialogar y acompañar a las juventudes desde una mirada más humana e innovadora.
El diálogo entre docentes, personal administrativo y equipos de apoyo permitió articular objetivos comunes y construir experiencias de aprendizaje conectadas con el contexto y la vida de los estudiantes. La experiencia también integró recursos tecnológicos y saberes comunitarios, reforzando una educación más pertinente y cercana a las realidades de las juventudes.
En este proceso, la voz de Mirna Cano, enfermera del Centro Educativo 12-38, refleja cómo la transformación educativa también se construye desde la escucha, la cercanía y el acompañamiento cotidiano.
“Buscamos comunicarnos de forma más activa y clara. Conocer la realidad que cada persona vive en el aula nos permite acompañarnos mejor y construir cambios más significativos en la comunidad educativa”.
Mirna explica que uno de los principales aprendizajes fue entender que el estudiante debe sentirse protagonista de su propio proceso educativo.
“Lo más bonito ha sido descubrir el potencial que hay en cada aula. Dejamos de llegar solo a dictar clases para empezar a escuchar y aprender de cada estudiante y compañero”.

Aunque su formación es en enfermería, reconoce que su papel en Fe y Alegría va mucho más allá de la atención en salud. A través de talleres, espacios de escucha y acompañamiento cotidiano, ha logrado construir vínculos de confianza con las y los estudiantes, convirtiendo la educación en salud en una oportunidad para fortalecer el bienestar y el desarrollo personal.
“Aquí no solo se viene a curar. Los chicos me buscan para resolver dudas de salud, pero también para compartir sus preocupaciones. Creamos un espacio donde no se sienten juzgados y donde la educación se multiplica también en sus familias”.
La experiencia también dejó aprendizajes institucionales importantes. El equipo identificó que innovar implica transformar la manera de pensar y actuar dentro de Fe y Alegría, fortaleciendo comunidades educativas más colaborativas, humanas y abiertas al cambio. Asimismo, reconocieron la necesidad de seguir fortaleciendo la formación docente y los espacios de construcción conjunta para sostener procesos educativos cada vez más integrales.
En el Día de las Patricias, historias como la de Mirna recuerdan que la intuición de Patricia García sigue viva en cada persona que decide poner su vocación al servicio de la transformación social. Porque en Fe y Alegría, educar también significa creer en el potencial de los demás y construir, colectivamente, nuevas oportunidades para el futuro.