El derecho a la educación ya no responde al mundo actual: alertas desde la UNESCO
El derecho a la educación ya no responde al mundo actual: alertas desde la UNESCO

Gabriela Arrunátegui
CLADE
Macarena Romero
Federación Internacional Fe y Alegría
Un derecho diseñado para otro mundo. Esta fue la premisa de fondo que atravesó el Simposio internacional sobre el Futuro del Derecho a la Educación, organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en París, el 9 de diciembre de 2025, en el marco del Día de los Derechos Humanos y del 65.º aniversario de la Convención de 1960 contra la discriminación en la educación.
El simposio partió de una constatación incómoda, pero necesaria: el derecho a la educación, tal como lo entendemos hoy, responde a un orden social, económico y político que ya no es el nuestro. La aceleración tecnológica, la inteligencia artificial, la crisis climática, las migraciones forzadas, la informalidad laboral y los retrocesos democráticos han transformado profundamente las condiciones en las que se aprende, se enseña y se ejerce la ciudadanía.
La necesidad de resignificar el derecho a la educación no se planteó como un ejercicio teórico, sino como una urgencia política sostenida por evidencia empírica:
Estas cifras muestran que la crisis educativa no es coyuntural ni sectorial. Atraviesa el acceso, los aprendizajes, la alfabetización y la relación entre la educación, el trabajo y el futuro.


Resignificar el derecho a la educación implica tomar decisiones políticas, económicas y sociales concretas. Entre las prioridades señaladas en el simposio se destacan:
Desde CLADE y Fe y Alegría también creemos que es un momento complejo para hablar de derechos. Pero es precisamente en los momentos difíciles cuando su sentido se pone a prueba. Por ello, representantes de Estados, organismos internacionales, sociedad civil, sindicatos, juventudes, educadores y educadoras, e investigadores e investigadoras nos reunimos en París para reflexionar y actualizar la agenda de la UNESCO frente a un mundo que ha cambiado más rápido que nuestros sistemas públicos de educación y nuestras legislaciones.
Sin embargo, no podemos dejar de reconocer que la disputa sobre el sentido de la educación como derecho humano en el contexto actual se construye en un marco de tensiones y negociaciones.

En conclusión, son numerosas las tareas que quedan para todas las personas activistas vinculadas a la promoción y protección del derecho a la educación inclusiva, progresiva y de calidad, para que este sea un verdadero medio de ascenso social y permita afrontar los acuciantes desafíos que el mundo actual demanda. La sociedad civil debe, a pesar de todo, seguir invitada, participando, articulada, activa y firme frente a los poderes públicos y privados de todo ámbito, desde lo local hasta lo internacional.