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Las personas en el centro de la respuesta

Foto: "Unidos en la Misión (Venezuela)".

Gabriel Vélez I Fe y Alegría Internacional


Un mes después de los terremotos que sacudieron el centro y norte de Venezuela, Fe y Alegría mantiene una respuesta integral (humana, educativa, espiritual y técnica) junto al resto de las obras de la Compañía de Jesús. En medio de la emergencia, una convicción sigue marcando el camino: la prioridad son las personas.

 

“La prioridad es la persona, la persona, la persona.” Con esas palabras, el Padre José Gregorio Terán, S.J., (el Padre Goyo), director nacional de Fe y Alegría Venezuela, definió desde el primer día el horizonte de la respuesta institucional tras los terremotos del pasado 24 de junio. Un mes después, esa convicción continúa orientando cada decisión: escuchar antes que intervenir, acompañar antes que reconstruir y responder desde las necesidades concretas de las comunidades.

La emergencia ha dejado una profunda huella en la red educativa de Fe y Alegría Venezuela.

Entre los lugares más afectados se encuentra la escuela Fe y Alegría Simón Bolívar, en Caraballeda. Allí, el centro educativo se ha convertido también en un espacio de acogida y acompañamiento para la comunidad. Porque, como recuerda el P. Goyo, “el foco de la institución no está en el cemento, sino en sus integrantes”.

Una respuesta integral para reconstruir la esperanza

Durante estas semanas, Fe y Alegría ha desplegado una respuesta organizada en torno a cuatro prioridades.

La primera ha sido el cuidado de las personas. Equipos de acompañamiento ofrecen atención psicoemocional y espiritual, apoyo psicológico especializado y ayuda directa mediante kits de alimentación, higiene y salud para las familias más afectadas. “Estén o no tocados físicamente, sí estamos tocados emocionalmente. Hay miedo, hay temor, hay angustia“, explica el P. Goyo. Sanar esas heridas invisibles es el primer paso hacia cualquier proceso de recuperación.

 

La segunda prioridad es garantizar un retorno seguro a los espacios educativos. Equipos técnicos e ingenieros voluntarios continúan evaluando la infraestructura de los centros, en coordinación con las autoridades competentes, para asegurar que cada escuela reúna las condiciones necesarias antes de reanudar las actividades.

 

En paralelo, Fe y Alegría trabaja para dar continuidad al proceso educativo, adaptando las estrategias a la realidad de cada territorio. Como insiste el P. Goyo, “no pueden plantearse líneas estandarizadas”, porque cada comunidad vive la emergencia de manera distinta y requiere respuestas contextualizadas.

Foto: "Unidos en la Misión (Venezuela)".
Foto: "Unidos en la Misión (Venezuela)".
Foto: "Unidos en la Misión (Venezuela)".
Foto: "Unidos en la Misión (Venezuela)".

Finalmente, toda esta labor se desarrolla dentro de una respuesta apostólica conjunta. Bajo la campaña “La Misión es Venezuela. Emergencia 2026”, Fe y Alegría trabaja de forma articulada con el Equipo de Respuesta Inmediata de la Provincia jesuita y el conjunto de obras de la Compañía de Jesús en Venezuela (JRS, UCAB, Centro Gumilla, CERPE, parroquias jesuitas, Colegio San Ignacio, Fundación Santa Inés y Unidos en la Misión), poniendo en común capacidades y recursos para servir mejor a las comunidades más vulnerables. Esta respuesta conjunta también cuenta con el acompañamiento y la solidaridad de redes internacionales como la Red Claver, Xavier Network y el Servicio Jesuita a Refugiados, coordinadas junto a la Federación Internacional de Fe y Alegría.

 

El próximo 24 de julio, cuando se cumple un mes del terremoto, toda la comunidad internacional de Fe y Alegría se unirá en una Vigilia Internacional de Oración por Venezuela, como signo de cercanía con quienes han perdido familiares, hogares o medios de vida, y como expresión de la esperanza compartida que sostiene esta respuesta.

 

Porque, como recuerda el P. Goyo, “Dios no manda terremotos; Dios acompaña desde los escombros a todos aquellos que están allí metiendo sus manos, buscando, trabajando”.

Hoy queremos renovar nuestra cercanía a las comunidades educativas de Fe y Alegría Venezuela, a sus estudiantes, familias, docentes y personal, así como a todo el pueblo venezolano. La reconstrucción será un proceso largo, pero la fuerza de una red presente en tantos países y la solidaridad de miles de personas seguirán haciendo posible reconstruir escuelas, fortalecer comunidades y, sobre todo, cuidar la vida allí donde más se necesita.

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