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22 enero 2024

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La Educación Popular en el pensamiento del P. Vélaz

Antonio Pérez Esclarín

Centro de Formación e Investigación P. Joaquín | Fe y Alegría en Venezuela


Por considerar que  la ignorancia, la falta de educación o la educación mediocre, eran la raíz de   la injusticia, de la pobreza y del subdesarrollo, el P. José María  Vélaz se convenció muy pronto de que la Educación Popular era el medio fundamental para que las personas  pudieran liberarse de su situación de miseria y dependencia, y conquistar por sí mismas sus derechos esenciales. Por ello, consideraba la Educación Popular como el arma principal para transformar las estructuras de injusticia y favorecer la liberación de los marginados. El propósito fundamental de Fe y Alegría no se queda por lo tanto encerrado en los límites pedagógicos de unas buenas escuelas. Va mucho más allá. Pretende transformar la sociedad. Esta visión de Vélaz  sobre el propósito final de Fe y Alegría va a ser  de suma trascendencia para Fe y Alegría. La Educación es un medio,  el medio fundamental, pero nada más que un  medio. No es el fin último. Por lo tanto todo el enfoque que se dé a la educación debe estar adecuado a dicho  fin. No se trata de dar simplemente una buena educación, sino una buena educación que haga énfasis en aquellos aspectos que sean más adecuados al fin, que ayuden más eficazmente a la transformación de la sociedad. De hecho,  Vélaz llegó a afirmar con rotunda claridad que  el objetivo último de Fe y Alegría no es fundar escuelas, sino contribuir a la transformación social:

 

“Fe y Alegría no tiene sentido sin un constante aunque silencioso trabajo para la liberación del pueblo o, mejor dicho, para que el mismo pueblo sepa dirigir su autoliberación. El alma de la vocación de Fe y Alegría es el decidido empeño por la transformación social a través de la educación… Fe y Alegría quiere contribuir con todas sus fuerzas a cambiar esta sociedad injusta… Nuestro objetivo es impulsar la justicia social y la justicia estructural por la auto transformación del pueblo cada vez más educado”.

 

Pero si bien está claro que el objetivo final de  Fe y Alegría es la transformación social, el  P. Vélaz  defendió siempre una transformación por medios no violentos. Por ello se opuso  con firmeza a que Fe y Alegría se alineara con los movimientos más radicales de la Educación Popular, cercanos al marxismo, que de algún modo alimentaban la lucha de clases  y pretendían la transformación social mediante revoluciones sangrientas que era lo que promovía  Cuba. Por ello, fue siempre muy crítico con los que se oponían a las dictaduras latinoamericanas que estaban cercenando los movimientos populares a base de represión y sangre, pero callaban los crímenes de la Unión Soviética,  China, Camboya   o incluso Cuba en su afán por imponer violentamente los socialismos reales.

 

Afirmó siempre que la Educación Popular de Fe y Alegría se enraizaba en los valores de Jesús y su  evangelio. Frente a los que buscaban el cambio de la sociedad ya, sin importar los medios, Vélaz  optó por el largo y duro camino de la Educación Popular Integral de los pobres, para que se fueran constituyendo en sujetos de su liberación interior porque así, y sólo así, podrían contribuir a una verdadera liberación social. Frente al odio y el resentimiento, él eligió siempre el camino de la fe y la alegría.

 

En el pensamiento  del P. Vélaz, podemos encontrar los elementos esenciales de la Educación Popular: Opción por los pobres y excluidos. Formación de personas  críticas, creativas, autónomas, capaces de pensar con su propia cabeza, de expresarse con claridad y autonomía,  conscientes del mundo de injusticia en el que viven y comprometidas en su transformación. Personas  solidarias, equipadas con el conjunto de actitudes y motivaciones que les impulsen a una vida de servicio a sus hermanos más necesitados. Con una voluntad disciplinada, habituada al trabajo, firme en sus principios y decidida a la  acción.  Con personalidad propia, capaces de autoeducarse y autopromoverse en actitud permanente de superación.  Alegres, optimistas, constructivas, esperanzadas, libres de resentimientos y de actitudes negativas frente a la vida. Y todo ello alimentado  por una fe firme en un Dios Bueno que nos invita a vivir fraternalmente y a construir una sociedad de justicia y equidad donde los pobres y marginados son los predilectos. Y esta fe que se convierte en servicio desinteresado es fuente de una alegría inagotable.

 

Pienso que  las ideas y convicciones de Vélaz  tienen  hoy especial vigencia, sobre todo si consideramos el colapso de algunos gobiernos supuestamente progresistas, que se apropiaron del discurso de la Educación Popular, y han sido penetrados  por la corrupción, el autoritarismo y un populismo que ha hecho del pueblo un mero cliente y ha impedido su desarrollo autónomo y ciudadano. Estos hechos nos obligan a seguir trabajando por la construcción teórico-práctica de la Educación Popular  de Fe y Alegría que ponga el énfasis, entre otras, en las dimensiones ética,  pedagógica y espiritual que la alejen del discurso ideologizante; en la opción por los pobres y por los que  sufren cualquier forma de exclusión; en el análisis del poder en todos los espacios de la vida tanto política como social, educativa  y familiar; en la superación de las estructuras patriarcales de dominación;  en el diálogo intercultural y la negociación que en verdad respete, valore y  promueva la diversidad; en la superación de las pedagogía transmisivas  y el  énfasis en la pedagogía  crítica y creativa  que promuevan el trabajo y el emprendimiento;  y en un acercamiento más humano a la naturaleza y al desarrollo sustentable, que puede nutrirse de las corrientes ecológicas y de  las filosofías y cosmovisiones de algunos grupos indígenas, en lo que se conoce como “Buen Vivir”.

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