En el marco de la 41ª Asamblea Internacional, el Movimiento Internacional alza una voz clara frente a la guerra: no hay neutralidad posible ante la destrucción de vidas, comunidades y futuros. Desde su experiencia en contextos de alta vulnerabilidad, reafirma que la educación no solo resiste la violencia, sino que es una de las pocas respuestas capaces de construir paz, dignidad y justicia en medio de la crisis.