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26 octubre 2022

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Latinoamérica y El Caribe frente a las migraciones climáticas

Marielys Briceño

Ecología Integral y Panamazonía


El 26 de octubre se llevó a cabo el segundo conversatorio sobre migraciones climáticas y cuidado de la Casa Común. Este segundo encuentro forma parte de tres espacios para el diálogo y la reflexión, en esta oportunidad enfocado a la perspectiva latinoamericana y caribeña.

 

Con estos diálogos, nos proponemos provocar un debate sobre un tema actual que vincula cambios climáticos, con desplazamiento y el cuidado de la casa común, que, como obras de la Compañía de Jesús, estamos llamados a acompañar y asumir desde un papel más activo.

 

En esta oportunidad, contamos con participación de Bridget Wooding, directora de OBMICA (Observatorio sobre Migraciones Climáticas); Ana Paredes, de la Universidad Rafael Landívar, de Guatemala; Andrea Villaseñora y Laura Serna del equipo de Migración y Desplazamiento Forzado para México y Centroamérica- Hispanics in Philanthropy; asimismo, estuvo presente Leany Torres, indígena Warao.

 

Latinoamérica, la región más vulnerable

Bridget Wooding, directora de OBMICA, organización que trabaja en República Dominicana el tema de migraciones desde una perspectiva de género y con enfoque de derechos, fue la primera en participar y junto con las compañeras que le siguieron, coinciden en referir que los cambios climáticos tienden a intensificar la frecuencia y el impacto de los eventos meteorológicos a nivel global, pero, de todas las regiones, identifican a América Latina como la región más vulnerable y propensa a experimentar los desastres naturales con mayores niveles de impacto, por la vulnerabilidad de las poblaciones donde se producen tales eventos, con lo cual, van aumentando las cifras de desplazados por causas ambientales en la región.

 

En este sentido, comentó que un fenómeno natural como lluvias, huracanes, terremotos o erupciones volcánicas, tienden a producir desastres magnificados por los efectos del cambio climático, produciendo una movilidad que aumenta aún más su vulnerabilidad por la precariedad en que se desplazan.

 

Marco legal para la población afectada

Ante esta situación de alta vulnerabilidad, se presentan grandes desafíos para las poblaciones afectadas y las organizaciones que trabajan en función de esta temática. Uno de ellos se centra en el área de protección, pues no existe un marco normativo amplio y universal para facilitar la movilidad de los individuos y grupos afectados por los desastres naturales, así como tampoco existe un marco normativo amplio y universal para garantizar su protección jurídica.

 

Sin embargo, Bridget destaca que existen diferentes tipos de mecanismos, acciones y medidas implementadas por diferentes países como, por ejemplo, las visas humanitarias, los estatus de protección temporales o la misma declaración de Cartagena que aplica en la región. Además, existe un marco regulatorio como el Acuerdo de Escazú de carácter vinculante, pionero en cuanto a protección ambiental cuyo objetivo es promover y mejorar los derechos de todas las personas, desde una perspectiva de derechos. Infelizmente, hasta abril de este año, solo 12 países lo habían ratificado como norma interna.

 

La presentadora deja ver la importancia que tienen las políticas de cada gobierno que, como sabemos, muchas de ellas son de enfoque desarrollista, promotoras y/o facilitadoras de  la destrucción de espacios naturales, en tal sentido, cita un ejemplo en República Dominicana en relación a una concesión otorgada para el desarrollo de un proyecto turístico implicando el levantamiento de mega construcciones que amenazaban con destruir los arrecifes de coral de la localidad.

La investigación en la academia

Por su parte, Ana Paredes – Investigadora Universidad Rafael Landívar, nos presentó los resultados de los trabajos realizados por esa casa de estudios en esta línea de investigación. Estos trabajos objetivan analizar las causas, consecuencias y mecanismos de gestión del desplazamiento y reasentamiento que están aportando a la construcción de territorios incompletos y vulnerables.

 

Según datos obtenidos en estas investigaciones, se estima que más de 30 millones de personas fueron desplazadas en la región por el impacto de estos fenómenos hidrometeorológicos y geológicos, estableciéndose un ciclo en escalada, entre vulnerabilidad más amenaza, como potenciales generadores de desastres, los cuales, una vez ocurridos, aumentan la vulnerabilidad de las poblaciones y a su vez, se incrementan los niveles de riesgo.

 

El Estado y la responsabilidad de políticas adecuadas

Ana Paredes enfatizó que, si bien es cierto que las causas del cambio climático en la región son multicausales, no es menos cierto que son los estados los llamados a tener una política de gestión de riesgos que parta de mapear y conocer las zonas más proclives a experimentar eventos hidrometeorológicos y geológicos, a fin de poder contar con planes de actuación en casos de emergencia.

 

Estos planes de acción deben ser construidos desde abajo, desde los mismos ciudadanos afectados, por la riqueza de aportes que pueden realizar desde las realidades de sus contextos, sus experiencias y expectativas, estos planes deben considerar posibles reubicaciones y retornos, porque no todos están forzados a obedecer.

 

El derecho a no migrar

 Por su parte, las siguientes expositoras, Andrea Villaseñora y Laura Serna del equipo de Migración y Desplazamiento Forzado para México y Centroamérica- Hispanics in Philanthropy, defienden el “derecho a no migrar” con base en sus trabajos sobre narrativas de desplazados por el cambio climático.

 

El trabajo de Andrea y Laura nos permite analizar la importancia de atender las narrativas de los sujetos desplazados. Estas narrativas nos llevan a conocer las experiencias del desplazamiento desde las subjetividades de los que viven los impactos del cambio climático, nos acerca más a la realidad y nos permite ver la relación que existe entre fenómeno natural – impacto de los cambios climáticos – movilidad humana, también permite enlazar los imaginarios, actitudes y prácticas locales según cada contexto, en las cuales afloran valores como la solidaridad y la generosidad.

 

Asimismo, advierten las implicaciones de tales impactos en las culturas locales y en la interacción cultural a partir de los cual se producen interesantes procesos de reordenamiento identitario, nos acerca a los duelos de quienes sufren la ruptura con sus territorios, y también nos acerca a las luchas que otros libran para quedarse, disminuyendo o ampliando las brechas de cooperación intersectorial.

 

¿Y las comunidades indígenas?

La presentación de Leany Torres, indígena Warao y líder de una comunidad integrada por indígenas Warao y Kariña venezolanos en el estado de Roraima, Brasil, ilustra el caso del desplazamiento de indígenas Warao. Leany a través de su narrativa sobre el desplazamiento de su pueblo a lo largo de más de 50 años, deja ver la forma como operan los efectos de las intervenciones del estado a través de políticas públicas favorables a cambios ambientales, determinantes a su vez de la expulsión silenciosa de comunidades indígenas desde sus territorios en medio acuático hacia las ciudades, primero Tucupita, capital del estado Delta Amacuro, luego hacia diferentes regiones de Venezuela, y desde el 2014, para Brasil.

 

Estos desplazamientos son frecuentemente asociados a cambios culturales, haciendo ver que el indígena siente un deseo natural de dejar sus territorios para apropiarse de otros tipos de vida. Cuando se entra en el mundo de las subjetividades de estos grupos, puede apreciarse que muchos cambios en sus dinámicas de movilidad y de ocupación del espacio, son consecuencia de esas intervenciones sobre el medio ambiente, llevando  destrucción, enfermedades y hasta la muerte de los diferentes formas de vida que cohabitan esos territorios,  como por ejemplo, la muerte de peces que ha dejado el mercurio producto de la actividad extractivista o la incidencia de cáncer en la población que Leanis expone como asociada a los efectos del mismo mercurio.

 

Al final, cabe preguntarse, ¿hasta dónde llegan los efectos de estos cambios en el ambiente en nuestra Casa Común?, ¿en dónde están interligados? Vemos pueblos indígenas venezolanos condenados a una movilidad permanente, cada vez en condiciones más precarias y vulnerables, impedidas físicamente de desarrollar sus actividades cotidianas en contextos espaciales diferentes, como en el caso de los indígenas Warao de la comunidad Warao a Janoko, quienes ahora luchan por adaptarse a las nuevas condiciones de unas sabanas de suelos pobres y desprovistos de agua, el medio vital y natural en el que todos ellos nacieron.

Te invitamos a ver y reflexionar a partir del segundo conversatorio sobre Migraciones climáticas y el cuidado de la casa común, desde la prespectiva lationoamericana y caribeña.

Tres encuentros entorno a migraciones, cambios climáticos y cuido de la casa común

Esta serie de diálogos han sido organizados por la Red Jesuita con Migrantes de Latinoamérica y el Caribe (RJM-LAC), el Grupo de Ecología Integral de la Red de Centros Sociales y la Federación Internacional de Fe y Alegría; así como el Observatorio de Justicia Socioambiental Luciano Mendes de Almeida, la Cátedra Laudato Si de la Universidad Católica de Pernambuco y el Servicio Jesuita a Migrantes y Refugiados de Brasil, con el apoyo de Hispanics in Philanthropy.

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